4/8/16

felicidad

Una mañana Martina se levantó de la cama y creyó que por fin había descubierto lo que era la felicidad. 
Corrió al baño ducharse, y diez minutos después salía por la puerta de su casa en dirección al colegio. Por el camino se encontró con Amelia, la hija del carnicero. Llevaba puesto un vestido de color rosa con una blusa blanca a juego y una mochila de Barbie en la espalda. Comía un croissant de chocolate. Martina no aguanto más y le confesó que ya lo sabía. Se lo iba a contar a la profesora nada más llegar. Ya podía hacer la redacción que mandó como deberes la semana pasada. 
susurros del tiempo éster del pozo
-¡Soy tu mejor amiga! Antes de decírselo a la profesora me lo tienes que contar a mi-dijo con la boca llena de chocolate. 

La niña miró a Amelia entusiasmada, tenía las mejillas arreboladas y un suave brillo iluminaba el color de sus ojos almendrados. Se acercó a su oreja y le susurró:
-La felicidad es levantarse por las mañanas y ver a papá dormido abrazando a mamá. 







2/7/16

el café hace que todo sea posible


susurros del tiempo Ester Del Pozo Merino
Lidia desde hace unos meses siempre desayuna café. A veces café solo, otras con leche, y siempre lo acompaña con unas tostadas de mermelada con mantequilla sin sal. Cree que el café hace que todo sea posible. Además dice que no es una creencia sacada de contexto, sino que tiene un buen fundamento, aunque sus amigas crean que exagera. 
Cuando iba a la universidad era una joven bastante despistada y con muy mala suerte. A pesar de salir temprano de casa, nunca llegaba a tiempo a las clases. Se olvidaba los deberes en el escritorio de su habitación y aunque les decía a los profesores que los tenía hechos, nunca le creían. Pero todo cambio cuando su compañera de cuarto dejó olvidada una taza de café humeante encima de la mesa de la cocina. Lidia como no tenía tiempo de prepararse el desayuno se lo bebió. Ese día no olvidó los deberes, el metro llego justo a tiempo y consiguió llegar temprano a su clase de Gráfica Digital. 
Y sin quererlo descubrió que siempre que bebía café algo bueno le sucedía. Aprobaba  con sobresaliente los exámenes, encontraba dinero en la calle, le cedían el asiento en el metro, el chico que le gustaba le decía algún piropo o incluso le pedía salir. Y eso sin contar que la semana pasada consiguió el trabajo de sus sueños en una empresa que se dedica hacer ilustraciones para cuentos infantiles. Y todo porque bebió un café bien cargado esa mañana. Sí, Lidia siempre desayuna café. Y si por las mañanas no le da tiempo, se lo lleva en un termo que pone: “Coffee makes everything possible”.