25/12/10

Leila y Marco

Susurros del tiempo
Empezó a sonar la música, la sintió vibrar en su cuerpo. Se abandono, sumergiéndose en ella. El ritmo le invitaba a bailar. Empezó a deslizarse por la pista del baile. Marcó el ritmo con movimientos leves de cabeza, sonrió, sus ojos brillaron, estaba emocionado. La música le hacía sentir tantas cosas, en ocasiones calmaba su alma atormentada por los problemas de la vida,  en otras, le llenaba de euforia e ilusión, o  relajaba su cuerpo y mente, haciéndole volar por un mundo de sueños…
Sus amigos le llamaron, entre risas y bromas se pasaron toda la noche bailando.
Se despertó en su cama, y de repente le vino a la mente los recuerdos de  la noche anterior y se rio a carcajada limpia.
Se quedo remoloneando  incapaz de levantarse. Era consciente de todo lo que tenía que hacer, pero la pereza le podía. Sonó su móvil.
-Hello Laila,…hermanita. ¿Cómo me llamas a estas horas?- pregunto, divertido.
-Nico… cariño, son las 3 de la tarde-contesto, quizás un tanto molesta, pero apenas perceptible en su tono de voz, siempre tan suave.
Nico, empezó a reírse.
-Okay, dime ¿qué quieres?, ¿A qué se debe tu inoportuna llamada?- insistió, haciéndose el loco.
-A ver Nico, tu sigue en tu mundo feliz, y a los demás olvídanos… no entiendo cómo lo haces-le recrimino su hermana.
-Laila, es 27 de noviembre y sé que hoy es el día en el que toda la familia vamos a cenar unida, es una especie de fiesta especial, en la que se conmemora el aniversario de los abuelos. ¿Verdad que sí? hermanita- dijo Nico, con un tono de voz triunfante.
-Sí, Nico, eso fue ayer- añadió tristemente- te llamaba para preguntarte la razón de porqué no fuiste ayer a la cena, te estuvimos esperando casi una hora. Los abuelos, estaban muy ilusionados, tú sabes lo que cuesta unir a todas las familias. Los Arroyo viven en Barcelona, la familia Sánchez en Córdoba, los Izquierdo en Castellón. Hace años que no cenamos juntos…Nico, lo sabes, se que lo sabes, ayer tu ausencia se noto. A Felipe, le afectó profundamente, el abuelo te quiere mucho, ¡qué digo, muchísimo!... ¿Qué hiciste ayer?, ¿Por qué no viniste?... ¿Se te olvidó?
-Laila…yo…yo…- tartamudeo Nico, colgando finalmente el teléfono. Empezó a sonar de nuevo, y con manos temblorosas lo desconectó.
¿Cómo he podido confundir el día?, ¿En que estaba pensando?...Una lágrima cálida se derramo por su rostro. Se levanto de la cama, y con pasos cortos se dirigió al baño y se encerró. Mirándose al espejo se prometió a sí mismo, que pondría punto final, a su comportamiento irresponsable, causante de tantas desgracias, de tantas tristezas.
-Yo sé que puedo-susurro. Y con determinación seco sus lágrimas.

1 comentario:

Oski dijo...

Puff, es un marrón que se te pase una fecha importante. Sobre todo porque tú tienes en la cabeza que es "mañana" y cuando de repente te enteras de que "mañana" ya pasó y ni te enteraste se te viene el mundo abajo...

Menos mal que inventaron las alarmas de los móviles para las malas cabezas. ¡Viva la tecnología!

;-)