17/12/10

Navidad

El reflejo de una estrella, el recuerdo que fue olvidado...nada.


Se levantó de la cama y puso la cafetera mientras se duchaba. Navidad..navidad no dejaba de pensar...su mente se alejaba de aquellos pensamientos que le aprisionaban. El agua caliente le reconfortaba el alma, y le traia paz a su cuerpo ya cansado y maltratado por los años.

El tiempo apremiaba, se bebió el cafe a la vez que se vestía... Una navidad en familia, una navidad unida, juntos en nochebuena, sonrío...Alberto, Carla, Diego, Pedrito...sus ojos se iluminaron al recordar a todos sus hermanos ya casados y con hijos. Hacía tantos meses que no sabía nada de ellos, siempre se decía a si mismo que tenía que llamarlos, pero lo iba dejando pasar y pasar... y no llamaba. Se le encogieron el estómago y el corazón. "¿Porqué tengo que llamar yo?, ¡Qué me llamen ellos!"- no pienses en eso, se dijo mientras se ponia los pantalones. Ese pensamiento orgulloso, le había impedido simpre tener buenas relaciones, el egoismo le cerraba la puerta a los demás y jamás disfrutó de la amistad. El no sabia ser hermano, ni tampoco sabia ser amigo.


Susurros del tiempo

1 comentario:

Oski dijo...

Encabezonarse y ser orgullosos nos impide a veces ser felices.

Nos pasa con los amigos y tal y como refleja tu relato, con la familia.

A veces hay que saber tragarse el orgullo. A veces hay que dar el paso, no se puede dejar que se marchiten las flores si tienes en tu mano regarlas...

Y ahora yo, tomando ejemplo, creo que me tragaré un poco mi orgullo y llamaré a varias personas de las que hace tiempo no sé nada porque espero que me llamen ellas...