26/2/11

te quiero elena

Lágrimas…entremezcladas con sonrisas. Sus ojos reflejaban dolor e indignación. De su corazón escapó un sollozo. Sus labios temblaron incapaces de seguir fingiendo ante él.
Ella no podía continuar con la farsa. No podía negar sus sentimientos. Su corazón le amaba. Y lo sabía, desde hacía años. Noche tras noche, dormía pensando en él. Pero su vida, estaba atada a su trabajo. Acabó en brazos de otro hombre y fue olvidando lentamente aquellos ojos negros, su sonrisa cautivadora, y su risa. Eran ecos del pasado.
No podía entender como, ahora después de tanto tiempo, el destino le había traído de vuelta aquel hombre, enterrado en el ayer. El era un recuerdo, que creía olvidado. Pero realmente, no había sido capaz de superarlo, estaba ahí, latente, esperando su momento.
-Elena…-dijo Alex, emocionado al verla. Su mirada recorrió su cuerpo, y admiro su belleza y juventud. Se detuvo, y contemplo hechizado el brillo de sus ojos y su sonrisa. Su corazón le dio un vuelco. Amaba a esa mujer.
-Alex, ¿qué tal estás?... ¿sigues trabajando para el bufete de Gómez- Acebo y Pombo?-pregunto un tanto nerviosa.
-Sí-afirmo, incrédulo. No lograba entender, cómo podía ser tan fría.- Estoy trabajando en Gómez-Acebo y Pombo.
-Me tengo que ir, Alex. Tengo que continuar preparando mi caso. Además, tengo cita con mi cliente a las cinco de la tarde. Mi vida es así. Una espiral, cada vez más profunda y absorbente. Me alegro de verte-explicó. Su mente susurro un cálido te quiero.
-Elena, me gustaría hablar más detenidamente contigo. Tengo muchas cosas que contarte. Déjame invitarte a comer, son casi las tres y tienes tiempo hasta las cinco. Por favor.-rogó, mirándola fijamente a los ojos. 
-Mira, Alex…no puedo.-mintió, como abogada que era. Así se lo habían enseñado. La mentira como vía de escape.
Dos abogados que se amaban. Dos vidas, llenas de rencor y orgullo. Él, la quería y estaba dispuesto a cualquier cosa, con tal de estar con ella, y construir una vida a su lado. Pero ella, llena de prejuicios evitaba cualquier contacto, con su pasado. Le había tirado al mar atado a una roca con el fin de que se hundiera, por siempre jamás. Elena se justificaba pensando “somos imposibles”. Alex era un hombre con unos valores y principios fijos. Era un buen hombre. Y ella era mentira y corrupción.
Y se alejó, caminado con paso firme perdiéndose en la lejanía…y mientras ella se alejaba Alex murmuró,”te quiero, Elena”

19/2/11

Muere lentamente




Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito
repitiendo todos los días los mismos
trayectos,
quien no cambia de marca,
no se atreve a cambiar el color de su
vestimenta
o bien no conversa con quien no
conoce.
Muere lentamente
quien evita una pasión y su remolino
de emociones,
justamente estas que regresan el brillo
a los ojos y restauran los corazones
destrozados.
Muere lentamente
quien no gira el volante cuando esta infeliz
con su trabajo, o su amor,
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir
detrás de un sueño
quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida,
huir de los consejos sensatos...
¡Vive hoy!
¡Arriesga hoy!
¡Hazlo hoy!
¡No te dejes morir lentamente!
¡NO TE IMPIDAS SER FELIZ!
                       Pablo Neruda
                                    
                                   

13/2/11

Una reflexión sobre la autoestima

La autoestima, es definida por los expertos como el sentimiento de aceptación, y aprecio hacia uno mismo.
La mayoría de las personas, buscan la autoestima, el respeto y la confianza fuera de sí mismas, es decir, su autoestima se fundamenta, y encuentra su sustento y fuerza, en la opinión que otras personas tienen de ellos, (amigos, pareja…) o en logros personales, como por ejemplo, notas altas, carrera exitosa, ascenso en el trabajo, sumado a un aumento de sueldo, en la belleza exterior, (cuerpo delgado, facciones delicadas y hermosas), en la ropa y un largo etcétera.
Tu fortaleza y tu valor no se puede basar en cosas tan frágiles, tan inconstantes, tan efímeras, como estas, porque si es así, estarías abocado al fracaso, a la desdicha, a la inseguridad, a la falta de credibilidad en ti mismo, a una inhibición social y es casi seguro de que jamás encontrarás la fuerza necesaria para conseguir tus metas personales.
¿Qué pasaría si tu pareja te deja? ha decidido que no quiere continuar con vuestra relación.
¿Qué pasaría si la persona que tu gusta, no siente lo mismo por ti?
¿Qué pasaría si sacas un 4,5 en un examen?...
Te  han despedido del trabajo, han ascendido a tu compañero y a ti no.
Has engorado 2 kilos.
No eres una persona guapa.
Te ha salido acné  o quizás tu ropa no es linda.
Tus amigos piensan cosas erróneas sobre ti.
No eres tan inteligente como tú pensabas.
No caes bien.
Si todo esto te sucede, ¿ya no te sientes preparado para afrontar los desafíos de la vida?, ¿ya no te sientes una persona querida?, entonces ¿te hundes?...si, ¿verdad?
Poco a poco te vas adentrando en una espiral cada más profunda y absorbente… estás triste, sientes que ya no vales,  que eres una persona fea, y que no eres importante para nadie. La persona que te hacía sentir especial y amada, ya no está para que te lo recuerde. (Directo a la ruina vas, si piensas de este modo)
Tu autoestima, se encuentra en un terreno equivocado. Localiza y halla su verdadero lugar.