22/6/12

Ancora

Amelie se despertó temprano. No era ninguna novedad, Amelie siempre se despertaba temprano. Desde que tuvo el primer niño su sueño dejó de ser profundo y progresivamente empezó a dormir menos. Niños. Si no te pedían a gritos y lloros  que les dieras de comer, se metían  en tu cama entre tu marido y tú. Amelie sentía que su vida había entrado en una espiral vertiginosa que la envolvía absorbiendo sus fuerzas y su ilusión. Su vida al completo estaba dedicada  al cuidado de sus hijos. Se levantaba con el lloro de Miguel y con los pequeños deditos de Raquel, que tocaban su cara, incluso más de una vez le metía  los dedos en el ojo. Los vestía y les daba su desayuno. Y entre cucharada y cucharada escuchaba las noticas que emitían por televisión. Su marido, cuando podía la ayudaba  pero más de una vez la falta de tiempo se lo impedía.
Amelie  apenas  veía a su marido. Los fines de semana se marchaba al extranjero por asuntos de negocios y se quedaba sola con los niños.
-Amelie ¿has pensado que quizás Lucas… tenga una amante?-preguntó su amiga Sofía atravesándola con la mirada.
-¿Lucas? Imposible- negó rotundamente. 

Susurros del tiempo

Amelie sabía que la presencia de su marido le producía rechazo. Había dejado de sentir la pasión de los primeros años. Recordaba con nostalgia los abrazos que estremecían su cuerpo,  los besos que suevamente depositaba en su frente, cara y  labios. Recordaba como su cuerpo temblaba con el contacto de sus manos y como su olfato se deleitaba con el perfume que desprendía su cuello, la hacía sentir desnuda delante de un vendaval. Lucas era consciente de que a su mujer le ocurría algo. La sentía distinta. Pensaba que la falta de ilusión de Amelie se veía producida por la rutina en la que estaba inmersa.
-Cariño, los niños todavía no se han levantado…-murmuró seductor.
Amelie apartó la sabana y se levantó. Su camisón dejo entrever sus suaves piernas. Su marido alargó la mano y acarició con delicadeza el interior de su muslo.
-¡No me toques!-grito enfurecida. Ella misma se sorprendió de su reacción y sintió miedo. Miró los ojos de Lucas y puedo ver tristeza, dolor y rabia. 

6 comentarios:

Anna Soler dijo...

Que buen relato!!
Me encanta.
Seguro que existe algo que la lleva a sentir eso.
Pobre Lucas.
Un besote

Dany nphenix dijo...

Me encantó. Me dan pena los dos. Es un poco triste pensar en que la pasión se pueda acabar con los años.
Besos.

Oski dijo...

La vida que llevamos sin tiempo para respirar casi y siempre de aquí allá impide formar familias en condiciones, conservar pasiones eternas y mantener eternamente el amor.

Todo hay que regarlo para que no se marchite...

Es doloroso pensar que nuestras propias vidas pueden acabar así, por eso lucharé por tener tiempo en mi vida para ocuparme de lo que de verdad me importa.

Abrazos.

Oski.

Carlos dijo...

Con el paso de los siglos, hemos llegado a dar por hecho que el amor dura toda la vida, cuando lo cierto es que, pasado el tiempo, se va agriando y, muchas veces, acaba por romperse.
Me sorprende cómo has conseguido captar la energía de ese momento en el que el amor termina definitivamente de forma explosiva, no está pero que nada mal.
Me alegra que me hayas encontrado, y que te guste lo que escribo, yo también te sigo :)
Un abrazo

Paola dijo...

Muy interesante el relato. La verdad que me gustó mucho, aunque me dio un poco de pena Lucas.
Pero casi me dio por pensar que la que tenía un amante era Amelie... xD

Será porque hoy día, casi todas las veces que te enteras de que una relación se ha roto, suele darse por terceras personas...Por desgracia.

En fin, volveré por aquí que me gustó lo que escribes! =)

Valentina dijo...

Q bonito y triste pobre pareja!! en fin me passba para darte las gracias por comentar y decirte que tu blog me encanta, ah y si pudieras pasarte por mi otro blog te lo agradeceria :)