11/9/12

Tenía grabadas en su alma las coordenadas correctas que guiaron su vida


Siglo XIX

Y nunca más volvió. Se alejó con los ojos empapados de esperanza, llevando consigo un puñado de sonrisas tristes y recuerdos enquistados en su corazón. En su memoria aún latía caliente el recuerdo de sus hermanos gritándole “adiós”, a su madre con el alma desencajada y sus ojos anegados en lágrimas susurrándole palabras de amor y cariño. Su padre sereno le miraba partir sin decir nada. Aquella familia acepto que Córdoba era una ciudad demasiado pequeña para tanta ambición. Su mente brillante necesitaba nuevos estímulos y grandes desafíos. Sus estudios universitarios le habían abierto un campo de posibilidades que para la gente corriente de Córdoba les era imposible si quiera imaginar.
Le dijeron que en España había trabajo y que sobraba el dinero. Lleno de ilusión se fue de América cruzando el Atlántico con una maleta llena de sueños e ilusiones.
Soñaba con un trabajo con el que poder mantener a su familia, con un futuro para sus hermanos, con pan en la mesa y dinero en los bolsillos, con protección y justicia. Anhelaba una tierra mejor que la de sus padres. Sus expectativas superaban sus miedos y sus sueños tenían tanta fuerza como la de un mar embravecido. El fuego que ardía en sus pupilas sorprendía de tal manera, que decían: "Ese chico llegará lejos".

Las tierras españolas se divisaban a lo lejos. Al desembarcar en el puerto de Cádiz se mezclo entre la gente perdiéndose en medio de la multitud. Entre sus manos tenía una carta de recomendación del capitán de La Española. Aquella carta era su pasaporte a la felicidad. El capitán la había escrito por propia voluntad. Quería echarle una mano. El joven le recordaba sus tiempos de juventud, su espíritu infatigable y soñador eran parecido al suyo y sus ganas de superarse a si mismo eran iguales a las suyas. Con el corazón en un puño se acercó a la sucursal en Cádiz del banco Isabel II. Al entregar la carta, le atendieron y le explicaron que el capitán era un gran accionista del banco y que por tanto cualquier proposición o demanda sería considerada. Al finalizar el proceso de evaluación, le propusieron una oferta de empleo como administrativo, el joven aceptó y de este modo inicio su carrera profesional. 
Su esfuerzo y dedicación le hicieron ascender hacía posiciones de mayor responsabilidad. Su carrera profesional superó las expectativas de sus progenitores. Gracias a sus ideas innovadoras el banco Isabel II adquirió grandes sumas de dinero. Y por ello no tuvieron más remedio que aceptar que su nombre creó leyenda.

4 comentarios:

Cristina dijo...

El relato de un inmigrante que hizo historia! Un placer leerte mi querida Esteer, te dejo un fuerte abrazo.
Buena jornada.

VANESSA dijo...

Siempre es triste emigrar, pero al menos tiene un final feliz.
Yo que soy de Córdoba (España), espero no tener q hacerlo.
Besoss

manolo dijo...

Es precioso tu relato y más ahora que tanto cuesta encontrar un trabajo.

Es un Relato con una profundidad que te da que pensar y su lectura es tan amena, que pides más.

Vendré a leerte con frecuencia. Me ha gustado.

Saludos, manolo

Kenya G.A dijo...

el chico de verdad llego lejos, por cierto gracias por pasar y escribes muy lindo, ya te sigo.