4/10/12

1943


Los gritos de dolor se oían en todo el edificio. Se colaban entre las grietas de los muros, entre los resquicios de las puertas.  

La joven estaba en mitad de la habitación con su cuerpo desnudo atado a un pilar. La habían estado torturando hasta dejarla inconsciente. Tenía la cara desfigurada y manchada de sangre. El brazo le colgaba en una posición grotesca, la faltaba el dedo gordo del pie junto con las uñas de la mano derecha. Y en el resto del cuerpo el morado de las contusiones había sustituido el blanco natural de la piel

Robert se sentía frustrado. No había logrado hacerla hablar. Necesitaba saber sus nombres y el lugar donde vivían. Esta vez la había torturado más despacio y de forma más inteligente buscando aquellos lugares del cuerpo donde aguantar el dolor era insoportable. Suspiró, torturarla le había dejado exhausto. El sudor le pegaba la ropa al cuerpo. La observó detenidamente y la inspiró lástima. Un cuerpo tan bello y mutilado de esa manera.

El teniente Robert era un rígido e imperturbable alemán de clase trabajadora que había ascendido por sus heroicos e incondicionales servicios al régimen nazi. No era la primera sesión de tortura que realizaba. Salió de la habitación y pidió a sus hombres que trajeran un médico. 
-¿Qué miráis inútiles?- pregunto colérico.

Al abandonar la habitación una sensación de ahogo le embargó por completo. Caminó apresuradamente hasta al baño y se mojó la cara. Desesperanzado observó su rostro en el espejo. Al cabo de unos segundos vomitó en el lavabo. El recuerdo de su cara congestionada por el dolor, sus lágrimas y sus gritos desgarradores suplicando la muerte le retorcieron las tripas.
-¿En qué me he convertido?- aulló mientras pegaba un puñetazo al cristal. 



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7 comentarios:

Tamara dijo...

guauuu que bien escrites, no me esperaba encontrar un texto tan bonito cuando vine al blog jejejeje. Gracias por visitarme. Un besazo.

El ángel de Gaia dijo...

La Segunda Guerra Mundial es uno de los grandes depósitos de historias, leyendas y recursos que ha inspirado a generaciones para crear o imitar cosas como las que escribes querida Esteer. Tus relatos aunque cortos están llenos de fuerza y algunas metáforas y frases resultan cuanto menos de gran motivación para inspirarse. Me parece que te voy a seguir, eres de las pocas que vi que merecen la pena de verdad.

Atte: un caballero.

Oski dijo...

Tristes momentos de la historia pero que conviene no olvidar.

Es la única manera de no repetir los errores del pasado.

Un relato en tu línea reivindicativa.

Abrazos.

Pamshita Sandoval dijo...

Hermosa narrativa :)
besos!

Tonetxo dijo...

Duro. Incomprensible. Triste en exceso. Que sirva el recuerdo para que nunca más se vuelva a dar tan aterradora situación.

Beso.

Tamara dijo...

Desde acompáñame, llevamos unos meses queriendo reunir a los mejores blogs que seguimos. Si aun no te has apuntado al reto de Halloween que lanza Acompáñame, no olvides que te esperamos allí, tenemos ganas de ser muchos.

Un besazo.

http://podemos-juntos.blogspot.com.es/2012/10/reto-de-halloween.html

R dijo...

Muchas gracias a ti Esteer por darme la oportunidad al suscribirte, espero que tu estancia en el blog sea estupenda, muchas gracias. Ya estamos suscritos.