27/7/12

Corazón de acero.


Con dos trozos de hielo como pupilas y con un corazón de acero como brújula aquella mujer se desplazaba por la tierra ahorcando corazones. Su atractivo lograba seducir a millones de muchachos inexpertos en el amor. Atraídos por la frialdad que emanaba de su corazón atravesaban bosques encantados, luchando contra dragones y serpientes con lenguas viperinas.

Su frío y endurecido aroma le embriagaba. La contempló sereno y con los pies clavados en el suelo, comenzó a derretirse. Ella le clavó sus pupilas como si fueran dagas en el corazón. Perdió por un momento el sentido del tiempo y del espacio. El valiente muchacho se acercó con su sonrisa bailando en su joven rostro.

-He luchado contra todo aquello que se ha interpuesto en mi camino, he vencido y merezco mi recompensa... bella dama-logró murmurar.

Ella saboreando el calor que se desprendía de sus labios impregnados de deseo, le besó. La suavidad de su tacto fue como una descarga de adrenalina. Sus labios se mezclaron como si se trataran de dos gotas de lluvia que corrían presurosas por el cristal intentando alcanzarse la una a la otra. De repente sintió como su corazón dejaba de respirar, ahogándose por la falta de amor de su profundo beso. Sus labios estaban envenenados y su lengua estaba ahorcando su corazón. Pero no podía parar de besarla. Y así atraído por su embrujo asfixió su corazón. 


(Su corazón necesitaba respirar amor para vivir)

22/7/12

Querías ser un superhéroe...


"No permitas que nadie diga que eres incapaz de hacer algo, ni si quiera yo. Si tienes un sueño, debes conservarlo. Si quieres algo, sal a buscarlo, y punto. ¿Sabes?, la gente que no logra conseguir sus sueños suele decirles a los demás que tampoco cumplirán los suyos"  Will Smith, En busca de la felicidad




Cuántas veces cerraste la ventana y ocultaste tus sueños bajo papel, cuántas veces cerraste los ojos llenos de sonrisas rotas para no ver, cuántas veces golpeaste tu corazón con lágrimas afiladas para que no sintiera. Querías ser un superhéroe, y volar entre las nubes surcando los cielos, querías probar el sabor de la aventura, vencer las tormentas llenas de olas, aguas y sal, anhelabas encontrar el amor y sumergirte en la magia de un beso. Pero el miedo detenía tus sueños, cobarde te llamaban. Las dudas se acumulaban en tus músculos, paralizando el movimiento de tus huesos, sellando tus labios con pegamento e inundado de palabras  incoherentes tu boca. Caminabas con la cabeza baja arrastrando tus fracasos y golpeando como si fueran piedras tus sueños. Te dijeron que no podrías hacerlo, que tu sueño era demasiado grande para ti. Te mintieron aquellos que te envidaban, y los creíste. Fallaste una vez y la derrota sumergió tu corazón en un río de titubeos. Tu corazón empezó a sangrar palabras llenas de tristeza y de incredulidad. Te ofrecieron nuevas oportunidades y las dejaste escapar. ¿Cuándo volverás a recobrar la fe en ti mismo? ¿Cuándo dejarás de atormentarte por tus fracasos? ¿Cuándo abrirás de nuevo la ventana para que tus sueños entren y se acurruquen en tu corazón?






14/7/12

Donde habitan los sueños...



Matilde balanceaba sus largas pestañas, cerraba los ojos y accedía con su imaginación al lugar donde habitan los sueños.  

Susurros del tiempo Ester Del Pozo Merino sueños

Matilde cuando se sentía que nadie la quería, triste o sola apagaba la luz de la luna o escondía el sol tras la cortina y empezaba a volar como si fuera un pájaro al lugar donde viven los sueños. Era un recorrido sencillo, tan solo necesitaba seguir los cascabeles que titilaban en la noche como si fueran estrellas fugaces, deslizarse por los colores del arcoíris  y cruzar las nubes de algodón de azúcar que se acumulaban en el  azul del cielo. La melodía de felicidad que recorría su espina dorsal al llegar de nuevo, después de haber experimentado en su piel el desprecio, las miradas altivas y los corazones orgullosos tenía un sabor dulce, era similar al de las galletas salpicadas con trocitos de chocolate. La luz que inundaba sus pupilas era como los rayos del sol que se reflejaban en el lago Léman los domingos por la mañana. Y con esa sensación de quien llora de alegría por primera vez Matilde recuperaba su sonrisa, su energía y vitalidad. Fotografiaba cada momento vivido en su memoria para  que cuando volviera a la realidad pudiera sentir al menos por un instante la electricidad y el magnetismo que desprendía el lugar donde moran los sueños.