13/12/12

Monstruos debajo de la cama

Pedrito, era un niño de 6 años y medio. Tenía la nariz respingona, la tez llena de pecas y ojos color caramelo. Pedrito tenía miedo a los monstruos que vivían debajo de la cama, al hombre del saco, a Papa Noel y al capitán Garfio. Dormía siempre con su pijama de Mickey Mouse, y abrazado a su osito Teddy. Después de que su mamá, le diera un beso de buenas noches, se acurrucaba en su cama, se tapaba con las mantas y cerraba los ojos muy fuerte hasta que se quedaba dormido.

Cuando el sol asomaba la nariz por las mañanas, Pedrito se levantaba, se ponía su bufanda color escarlata y salía a la calle a jugar. A veces, era un aviador que surcaba los cielos, atravesando las nubes con su avioneta de colores, otras era un astronauta que exploraba la Vía Láctea o un vaquero en el lejano Oeste.

Pedrito volaba entre las nubes que sabían a chocolate con almendras, con su sombrero de vaquero, y su avioneta de colores. Cuando se cansaba de ser aviador, se convertía en astronauta con una misión, recoger polvo de estrellas. Su mente creativa convertía la fantasía en realidad.

Pedrito transformaba, los palos en espadas, las calles en desiertos llenos de arena ardiente, las piedras en monedas de oro, los árboles en planetas, las personas en nubes de algodón de azúcar y los arbustos en gigantes.

A las cinco de la tarde, Pedrito con su bocadillo de Tulipán y miel se reunía con sus amigos de la escuela, y juntos jugaban a indios y a vaqueros. Las calles escondían los sueños de aquellos niños, testigos de sus risas y bromas.

Al atardecer, Pedrito volvía a su casa, con las mejillas sonrosadas, y los ojos brillantes arrastrando tras él la bufanda escarlata de su abuela. Le contaba a su mamá todos los viajes que había hecho durante el día y le narraba las mejores anécdotas, llenando cada espacio de su casa con su melodiosa voz de niño.

Pedrito era capaz de crear vida con tan solo jugar a imaginar.


Susurros del tiempo Ester Del Pozo Merino
(Pedrito con 5 años y su osito Teddy)