2/1/13

Alma errante


Susurros del tiempo
Y se sonó los mocos haciendo un ruido sonoro. Melisa le miro asombrada por la naturalidad con que lo hacía. De repente se metió un dedo dentro, hurgando en la fosa nasal derecha. Melisa empezó reír disimuladamente. A ella siempre le había dado vergüenza limpiarse la nariz en presencia de gente. Cuando se veía con la necesidad de hacerlo, lo hacía despacio, sin hacer ruido, con el fin de pasar desapercibida.

Melisa, le siguió observando mientras esperaba la llegada del tren, aquel hombre le había cautivado. Cuando sus miradas se cruzaron, Melisa le sonrió.
-¿Sabes? hace tiempo que no me sonríe nadie…-dijo el hombre mientras se sentaba junto a ella.
Melisa se dio cuenta de lo apuesto que era. Tenía una mirada gris penetrante, cejas oscuras y pelo negro azabache.
-Disculpa, no te he preguntado si puedo sentarme...a tu lado. Siento haber parecido descortés...-murmuro repentinamente abochornado.
-Oh no, descuida, no te preocupes…-dijo ella con sinceridad. 
Melisa, le miró a los ojos, intentando leer lo que escondían sus pupilas. 
-¿Te espera alguien?-preguntó curioso mientras jugaba con la hebilla de su mochila. 
-No, nadie. Vivo sola. Hace años que no me espera nadie. ¿Y a ti?-dijo Melisa apartándose un mechón pelirrojo que le caía por la cara.
-¿A mi? No...estoy divorciado...A veces, siento que la vida sin amor no tiene sentido, que no es nada. Desde hace dos años, me siento vacío. Desde que mi ex mujer me abandonó, y me pidió el divorcio entre lágrimas y gritos. Decía que nuestro amor, se había evaporado y que ya no me aguantaba ni un segundo más. Me espetó que tenía derecho a ser feliz. Creo que se dio cuenta de que yo no era un príncipe mitológico al estilo Disney, sino simplemente un ser humano común y corriente...- suspiró, desviando su mirada de la joven. 

El tren se acercaba cortando con su traqueteo el silencio que se había interpuesto entre ambos. Apenas llegó el tren se despidieron, Melisa subió al vagón dejando en la estación al hombre que había perturbado sus pensamientos en la última hora. Al cerrarse las puertas, sintió romperse algo dentro de ella. Era la esperanza de encontrar al amor de su vida. Había creído por un solo instante que aquel desconocido podía ser el hombre que volviera hacerla palpitar despertando en ella su corazón dormido. Era absurdo, ridículo,  pensaba. Su travieso y enamoradizo corazón había vuelto a convertir una ilusión en un quizás.  Al decir adiós aquel desconocido, despedía sin darse cuenta también al amor, estaba transformando su vida en una eterna soledad. 

Y lloro renuncia. Y lloro corazón

8 comentarios:

favole dijo...

Es la grandeza de los trenes. Viajan en ellos tantos sentimientos a la vez que a veces sentimos el impulso de corre tras ellos, de alcanzarlos con un salto mortal, de n o dejar que se esfumen en un punto de fuga que sabemos que no tiene retorno. Es la Magia de las estaciones: esperar y encontrar. El tiempo no existe en los andenes...solo el tic tac del corazón :)
Un abrazo inmenso preciosa!!!

Ceci García Moyano dijo...

Me encanta cómo escribis! Por supuesto que ya te sigo.
Gracias por visitar mi blog! Te espero de vuelta.
Nos estamos leyendo ;)
Besos

Francisco Josè Lazo Melhado dijo...

Bonito tu relato realmente!
me gusta como escribes y le das forma a tus letras, en donde se cruzan las miradas, pensamientos,recuerdos y sentimientos,mas los hechos circunstanciales de la historia.
Siempre me han encantado los trenes!y a lo mejor creo se prestan para encuentros inadvertidos, pero que nos tocan a veces causàndonos ciertas sensaciones.

Y hay que seguirlo,nunca se debe perder la ilusiòn sana y noble de amar, es lo que mueve nuestro ser, es el sentido de la vida y el sentimiento màs sublime que Dios ha puesto en nuestro corazòn conforme a sus propòsitos.
Agradezco tus huellas
por casa!,y si permites me
suscribo a tu interesante blog

Un cordial abrazo
con cariño!

Annelisse dijo...

me gusto mucho el relato,gracias x tu visita :) besos

R dijo...

Que hermoso relato, en verdad que hay talento, aprovecho igual para entregarle un premio a tu genial blog, espero te guste lo he hecho con mucho cariño.
Hasta muy pronto.
RBC.

El ángel de Gaia dijo...

Nunca he tomado un tren. Se que es una revelación poco importante pero ciertamente nunca he tomado un tren. Lo que tampoco he tomado es el valor para un "me gustas" o "llevo fijándome en ti un tiempo". la cobardía me abastece el corazón y la mente cada día de mi vida. Pero sin duda no espero sentado. Cuando alguien o algo me llama poderosamente la atención suelo ir a por ello. Tiene gracia que yo diga eso, parezco el clásico personaje que se cree la ostia y tiene bien claras sus intenciones e la vida. Este relato acaba de recordarme a una dama rubia de ojos azules a la que nunca veía sonreír. A la que me quería dirigir formalmente una y mil veces pero las estúpidas probabilidades del rechazo o las burlas de los demás me hicieiron no hacerlo. Trágico sin duda. Quien sabe que he perdido...

Suh ♥ dijo...

Almas que viajan al unisono (: fue una preciosa lectura.. un beso, un placer leerte..

Carmeen dijo...

Ester! Cuánto tiempo jajaj!! Qué tal estás?
Me ha encantado, en serio. Cómo has hecho que el texto tome un sentido contrario. Al principio parecia que iba a ir todo bien, un nuevo amor.. Y BAM. Al final, lo contrario, el amor se esfuma con la llegada de un 'esperado' tren. La verdad es que es fuerte el final, pero hay veces que aunque se tenga asumido que una acabara sola, mejor pensar un poco positivamente, y sonreír. Que quién sabe, alguien puede enamorarse de tu simple sonrisa :)

Muchos besos cielo! A ver si nos leemos más continuamente.

<3