5/8/13

bancarrota

1875
El Cairo, Egipto

En sus ojos grises, si te fijabas detenidamente, se podía observar un halo de tristeza, una suave sombra apenas perceptible. Y si te sumergías en su mirada buceando en la inmensidad de su pupila negra, encontrabas un hueco, un hueco profundo lleno de mariposas muertas enredadas en telarañas.

Si no fuera por la tristeza que unía su cuerpo a la vida, este hombre hubiera dejado de vivir mucho tiempo antes El jedive de Egipto se las había apañado para cargar a su gobierno con obligaciones externas por un valor superior a los cien millones de libras esterlinas. Era el único estado fuera de Europa que podía hacer alarde de semejante proeza.

-Señor, como sabes el precio de nuestros bonos ha caído de forma precipitada. ¿Cómo demonios vamos a pagar a nuestros acreedores?-preguntó una vez más mientras se sentaba frente al jedive.
-Sube los impuestos locales-ordenó este
-No podemos hacer eso, señor. Eso sería extorsionar demasiado al sufrido campesinado. Apenas pueden pagar los impuestos actuales-respondió el consejero.
-No tenemos otra alternativa. Egipto está en bancarrota. Aunque subamos los impuestos, necesitamos de forma inmediata otro préstamo para pagar nuestras deudas más antiguas. Estoy pensando incluso vender  las acciones del Canal de Suez por cinco millones de libras esterlinas. 
-Pero señor, ¡esa es apenas una fracción del precio original!-exclamó alterado.
-¡Lo sé! Pero no tengo otra alternativa. Europa nos ha envuelto en una red financiera tan inextricable que no tenemos más que dos alternativas, solicitamos nuevos préstamos para saldar nuestras deudas o suspendemos los pagos.
-¿Más préstamos? ¿Y cómo se supone que vamos a pagar los nuevos préstamos? ¿Con otros préstamos?-pregunto con sorna.

El jedive de Egipto le miro con una tristeza sangrienta, sabía que invertiría más dinero en devolver los intereses de esas deudas que en el propio desarrollo del país.  

-Tenemos que sacar adelante a Egipto. Y haré lo que haga falta para salvarlo. Mas impuestos, más préstamos, incluso vender las acciones del Canal de Suez.-
-Jedive, la fuga de tanto capital privará a Egipto de una fuente de ahorro interno fundamental para el crecimiento del país-explicó aterrado, al ver la cara de determinación del jedive.        
-Alí, ahora es más importante pagar las deudas que el desarrollo de Egipto- respondió con dureza el jedive.
-Pero el país se empobrecerá de tal forma que será casi imposible que este a la altura de Francia o Inglaterra… Si solicitamos más préstamos nos impondrán políticas económicas más restrictivas.-dijo con desesperación.

En la cara del jedive se dibujó una sonrisa maquiavélica.

-Haz lo que te ordenó Alí. Y deja actuar al tiempo.-dijo zanjando la discusión. 

5 comentarios:

destellosdeinocencia dijo...

hola! muchas gracias por pasarte por mi blog y seguirme! me alegro de que te guste! tu tambien tienes un blog muy bonito! :) asique te voy a seguir! :) un besito!

Cristina dijo...

Hola Esteer, en primer lugar quiero agradecerte la vista y pedirte disculpas por el retraso en pasar a leerte, estoy escaso tiempo últimamente y tengo un poco abandonado mi blog!
Tu relato es realmente la cara misma de las situación de muchos países he incluso de muchas personas... los beneficiarios siempre son quienes prestan.
Te dejo un fuerte abrazo, bella jornada!

Bi. dijo...

¡Hola! Me gusta mucho tu forma de relatar. Amo el primer párrafo, el de los ojos... es sencillamente hermoso. Te sigo, un beso :)

Ceci García Moyano dijo...

Me encanta tu forma de escribir, lo haces muy bien.
Un beso grande, nos leemos!

Anaid Sobel dijo...

El final me ha puesto todos los pelillos de punta, de verdad.
Ese momento de sonrisa maquiavélica y frase de cierre.
Brillante.

Besos grises