7/11/13

...tenía alma en su voz

Susurros del tiempo. Ester Del Pozo Merino
Ángela le miraba siempre con los ojos muy abiertos, empapándose de sus palabras. Sentada en primera fila, tomaba apuntes en su cuaderno de rallas, atrapando las palabras al vuelo, haciéndolas infinitas e inmortales. 
  
Hoy el profesor llegaba tarde. Ángela, sacó el libro que estaba leyendo, y se puso a esperarle, sabía que vendría. Nunca se ponía enfermo, tenía a sus 55 años una salud de hierro.

Al cabo de 15 minutos el profesor llegó, tenía unas gotitas de sudor en la frente, y suspirando se sentó en la silla. Su pelo engominado lucía sucio. Sin embargo, su aspecto era impecable.

El profesor empezó a leer con su voz profunda y grave. Uno a uno, los alumnos, empezaron a recrear el poema que estaba leyendo. Las palabras, traviesas, vistieron a los jóvenes con atuendos medievales. El cantar del Mio Cid, cobraba vida, respirando aventura, amor y muerte, sangrando lágrimas y risas. El profesor tenía alma en su voz, cuando leía el mundo entero se paraba a escucharlo. Su voz  era como el susurro de un sueño, como el murmullo de los deseos. Arrullaba las palabras insertando un corazón en cada letra.

Con los labios agrietados, y la garganta seca terminó el último capítulo. Cuando levantó la vista, se quedó conmovido.

-¿Qué pasa? ¿No os gustó el libro?-preguntó.
-No profesor, es qué lo hemos terminado. Hemos llegado al final de la historia, ya no habrá más Cid Campeador-dijo avergonzada al advertir  la intensidad de sus sentimientos.

El profesor, sonrío y giñó un ojo. En sus manos tenía un libro, un nuevo libro. Se levantó de la silla y escribió en la pizarra: La Celestina, Fernando de Rojas.

9 comentarios:

Melissie dijo...

Me gusta la Celestina :)

BEATRIZ dijo...

Lo mismo ocurre al terminar cada libro que disfrutamos....suspenso!

Encantadora entrada.

Saludos y gracias por tu huella.

Nos seguimos leyendo.

Windflower dijo...

¡Hola, Ester!
Pasaba por aquí para darte las gracias por tu comentario, siempre consigues alegrarme con tus palabras. Además, hacía mucho tiempo que no te visitaba y echaba de menos disfrutar con tus palabras.
He tendido algunos profesores así en mi vida, de esos con los que cualquiera se queda absorta en su voz cuando comienza a hablar y que consiguen que las clases se pasen volando y quieras descubrir nuevos mundos literarios. Nuevos mundos que son mucho más bonitos cuando son relatados con esa voz que atrapa. Me encantan tus frases, como la de "Arrullaba las palabras insertando un corazón en cada letra".
Tienes madera, en serio, escribes de una manera bellísima. Un placer leerte, Ester, ¡volveré! ;P

Besos,
Windflower.

Kriza ♥ dijo...

Hola, encontre tu blog en un comentario :D
Y dejame decirte que ha sido hermoso leer esta entrada, tus palabras son perfectas n.n
Te sigo.
Te invito a visitar mi espacio eldiariodedanielamay.blogspot.com/
saludos n_n

Nicolás François dijo...

Ey! no sabes cuanto me gustaría escribir algo así, me refiero, un breve relato, pero simplemente no son mi fuerte. Tú lo haces bien, me gusto mucho.

Mery Carballido de Paz dijo...

Vi tu comentario en mi blog, y aparte de sentirme muy agradecida porque me leyeras decidí ver a donde me llevaba tu nombre. No sabes la sorpresa que me he llevado, escribes de una manera muy bonita, consigues llegar al corazón y pocos tienen ese poder. Me tendrás por aquí muy a menudo.
Un beso enorme desde http://ensinbragasyaloloco.blogspot.com

Esperanza Writes Too dijo...

Qué chulo lo que has escrito. No he leído el Cantar de Mío Cid, pero La Celestina sí. Es muy bonito ese libro. Me encanta cómo escribes!!

Besitos<33

Tamara VN dijo...

Ya queda poco!!!! Si, ya queda poco!!!! Esta noche llega Papa Noel jejejeje, bueno que yo no hice la carta, confío en mandar mis propios regalos, así que te quería mandar algo super especial para esta Navidad, pero me he encontrado con un problema ¿Cómo envuelvo un abrazo y un beso?

Lo he solucionado con un comentario jejejeje, así que Felices fiestas!!!!!!

Y no te olvides pasar por mi blog a por el regalito navideño, mi libro gratis.

Un besazo.

Anaid Sobel dijo...

Lectores apasionados e historias incandescentes.
Grandes amigos y grandes recuerdos.


Besos grises