13/3/13

Eterna en las palabras.


Susurros del tiempo Ester Del Pozo Merino palabras

Decía Emilie, que las buenas historias son eternas, porque... están escritas con un corazón de tinta. Yo le preguntaba qué quería decir,"corazón de tinta”. Y me contestaba con los ojos brillantes, que las personas que aman las palabras con sus letras, tienen un corazón de tinta. El  corazón de tinta es también el latido que vive en las historias, un palpitar que se vuelve inmortal al escribir. Cuando cuentas historias, permites que lo efímero se vuelva eterno.

La vida es como una flor, nace, se marchita y muere. Sin embargo cuando tú narras su proceso creativo, la vuelves eterna, porque aún si quererlo la grabas a fuego en la memoria, de las personas que te escuchan, que te leen. Las palabras son herramientas que permiten trasladar la vida a una dimensión donde el tiempo y el espacio no existen. Cuando escribes, eres creador. Tú juegas con la vida, con la muerte, con las sonrisas y las lágrimas. Tú eliges si será hoy o mañana. Tú coloreas los ojos, decides si son negros o grises.  Eres por un instante el piloto de los sueños de otro. 

A veces vives de tal forma la historia que tú misma te la crees. Mientras escribes sientes. Sientes el dolor y la angustia del personaje que estás creando, o simplemente proyectándolo sobre papel porque ese personaje ya existe. Cuando los ojos empiezan a escupir lágrimas, te das cuenta que la prolongación de tus dedos sobre el teclado ha dejado de existir porque la historia se ha vuelto real. Dejas de ser creador para ser espectador.

Emilie, me sonrío con la mirada. Sabía que en cada historia que había escrito, había proyectado parte de su corazón, de su alma quizás, la conocía demasiado bien, sabía que en su fuero interno deseaba ser eterna, y que mejor manera de serlo que en las palabras. Emilie siempre me decía que “mientras latas en los corazones de los demás, estarás viva”






Pasito a pasito... se acerca la primavera