5/7/13

...desgranando misterios

Susurros del tiempo. Ester Del Pozo MerinoEva, caminaba por las ruinas de Machu Pichu, una ciudad llena de abismos, perdida en la profundidad de los Andes. El sol se filtraba entre las grietas de los muros, despertando Machu Pichu una vez más. Perdida por siglos, extraviada en las entrañas de los Andes, Machu Pichu maravilla del mundo, se levantaba imponente. Su historia escrita en las piedras que la forman, en las montañas que la esconden, se cuenta entre susurros. Sin embargo es una historia fragmentada, llena de misterios aún sin resolver. Eva se preguntó de nuevo, ¿por qué se construyó Machu Pichu? Unos dicen que la ciudadela incaica fue construida con un fin religioso, en este caso Machu Pichu, sería un gran mausoleo para el inca Pachacútec, un santuario para los muertos. Otros dicen que Machu Pichu fue un centro de administración Inca que buscaba ampliar las zonas de cultivo del Imperio Incaico. 

Rodeada por los cerros de la cadena montañosa del Vilcabamba y flaqueada por el río Urubamba, los constructores de esta ciudadela debieron emplear mucha fuerza e ingenio para levantar o arrastrar, gigantescos bloques de piedra para construirla pensaba Eva. Arqueóloga de profesión. Anhelaba descubrir la pieza que completara el puzzle.En sus ojos brillaba la luz del amanecer. Vestía unos shorts cortos, y una camiseta de manga corta de color blanco. Sus botas marrones estaban desgastadas por el uso. Se puso las gafas de sol y sonrío satisfecha. Machu Pichu se veía imponente a su alrededor. Los turistas madrugadores, se paraban a tomar fotos y a beber agua. El grupo de japoneses con el que había montado en tren, se separó de ella y se dirigieron ruidosos al interior de las ruinas. Su guía les empezó a explicar en un inglés sencillo la historia que escondían los muros. A su derecha, Marcos, saco su cámara réflex, puso una rodilla en la tierra, y enfocó las montañas que rodeaban la ciudadela tomando finalmente la foto.


-¡Qué impresionante!-exclamó Marcos mientras colocaba su cámara al cuello. Se levantó despacio acercándose a Eva. La cogió de la mano y besó sus nudillos. 
-Me encantaría retroceder unos cuantos siglos y vivir en la época de los incas, simplemente por experimentar, en mi propia carne lo que ellos vivieron-dijo Eva soñadora.

Se quedaron varios minutos observando hipnotizados el paisaje que veían ante sus ojos. Machu Pichu, había desplegado su magia, enamorando cada poro de su piel. La niebla estaba diluyéndose conforme avanzaba la mañana. Ahora se podía ver con mayor nitidez las montañas. Bajaron unos metros y se perdieron entre los turistas.