13/10/13

El Nuevo Mundo

10 de octubre de 1492

La soledad está por todas partes, mi querida Julieta, es como la humedad, se te pega a los huesos. Llevo meses en este inmenso océano. La Pinta está perdida en el mar. La tripulación se amotina contra Cristobal Colón. Creen que nos está llevando a una muerte segura, a una  muerte por inanición,  o quizás al suicidio. Ayer salve a Rodolfo Gutiérrez de las garras de la muerte. Le vi a un paso de saltar por la borda. Estaba desquiciado, tenía los ojos inyectados en sangre, su mirada despavorida me suplicaba ayuda, o eso entendí. Me apena Gutiérrez, es un impúber, un marinero de agua dulce.  No culpo a este joven de querer rendirse, de dejar de luchar, el malestar en la tripulación es generalizado. Los marineros creen que Cristobal Colón ha hecho mal los cálculos. Sospechan que en lugar de llegar a Asia, llegaremos al fin del mundo. ¿Por qué  la monarquía española le confío esta expedición a Cristobal Colón? Les embaucó con una sarta de mentiras.

11 de octubre 1492

Susurros del tiempo Ester Del Pozo MerinoMartín Alonso Pinzón es un buen capitán, sus dotes de mando están calmando a la tripulación. Les infunde ánimo, consuela sus corazones deprimidos, cómo haría una madre con sus hijos. Ay mi Julieta, ¡en qué momento se me ocurrió embarcarme en esta locura! Quizás sean mis sueños de gloria. Reconozco que me mortifica el morir y que mi nombre sea olvidado, adolezco del mismo pecado que Ulises en la Odisea de Homero. Siempre me gustaron las leyendas mi dulce amada, los poemas épicos de los juglares, las historias a medianoche, y está en particular me cautiva. Me identifico, quizás. Cristobal Colón nos juro que haríamos historia, nos prometió otra ruta a las Indias, y nosotros rudos marineros esculpidos en las tormentas del Mediterráneo le creímos. Con la bendición de los Reyes Católicos, ¿cómo íbamos a negarnos?

---------------------------------------------------------------------------------------

¡Izad las velas! ¡Tierra a la vista!-aulló Rodrigo de Triana, un 12 de octubre de 1492.