11/12/14

Tiritas para un corazón roto.

Susurros del tiempo

Aria apareció con los ojos llorosos y con el labio inferior temblándole. Espantó al chico de los ojos negros que se alejó rumbo a la cocina. 
-¿Estas bien?
-No-resopló ella.-Acabo de llamar a Juan. 
-¿Y?
-Lo único que dije fue “Hola, ¿Qué tal?”
-Te escucho. 
Aria estaba a un paso de ponerse a llorar a moco tendido. 
-Ni siquiera le pregunté por qué no me llamó ayer para quedar. Y así sin más, me dijo “¡Deja de acosarme, vive tu vida y lárgate! Lo que tuvimos ya pasó, zorra calientabraguetas”
S.O.S ¿Qué puedo decirla sin hacerla daño? ¿Qué diría mi abuela en esta situación? 
-Bueno, ya no cabe duda de que…-No está interesado, no, demasiado cruel.- No es el hombre adecuado para ti. Ahora ya de una vez por todas puedes pasar página y empezar un capítulo nuevo. 
-Pero ¿Y si ahora está pensando, Dios, he sido un poco dura con ella, y si se siente culpable y si siente pena?
-¿De verdad querrías a un hombre que siente pena por ti?
-Solo le quiero a él-berreó ella. 
Tenía que haberla estado vigilando, y haberla impedido llamar por teléfono. La doy un pañuelo que Aria exprimió al máximo. 
-Tienes que olvidarle-dije con todo el afecto y delicadeza que fui capaz.- Quizás debas alejarte totalmente de los hombres hasta que te hagas más fuerte y superes lo de Juan. 
Parece mentira. Aquí estoy yo hablando de “hacerse fuerte” cuando mi novio hace nada que me dejo.  
-Imposible. No estoy hecha para vivir sola. No sabes lo mal que lo he estado pasando desde que me dejo Juan. Necesito una cerveza. 
Aria se levantó tambaleándose hasta la mesa de las bebidas. Abrió una lata de cerveza y volvió a sentarse a mi lado. 
-Adela, sé que tu también lo has estado pasando, fatal, ¡vamos peor que yo!-dio un sorbo largo a la cerveza.- No tiene punto de comparación. Pero ay, cómo me duele. ¡Cómo me duele el puto corazón! 
Todo el mundo se quedó en silencio. Carmen nos lanzó otra mirada espía resistiendo a acercarse a nosotras.
-¡Vámonos Aria!  Si quieres puedes venir a pasar la noche en mi casa. 
Nos despedimos de Carmen con un movimiento de cabeza en plan actriz de Hollywood, y nos fuimos. 


                                                                                 ***

A las 5:30 de la mañana Aria se metió en mi cama porque no podía dormir. 
-¿Tu crees que de verdad no me quiere?-me preguntaba cada dos por tres. 
Yo medio dormida respondía:
-Sí.

Y Aria se ponía de nuevo a llorar.

25/11/14

Bajo la piel.

Marcos todavía me quiere. Lo sé. Sin embargo hace 3 semanas me dejó por otra. Una tal Amanda. Tiene los ojos azules y el pelo rubio platino. Sospecho que lo tiene teñido. Es un color demasiado artificial.  Es delgada. Mas delgada que yo. Hace 3 semanas todo era perfecto. El lunes me invitó al cine y comimos palomitas de maíz. Me dijo que estaba preciosa y que le encantaba mi nuevo color de pelo. Por curiosidad me lo he teñido de color castaño claro con reflejos dorados. Y me besó. El contacto con sus labios era como una descarga de adrenalina. 

Lo peor de todo es que rompió conmigo un día antes de mi cumpleaños. Isabel, mi mejor amiga, cree que lo ha hecho para no tener que comprarme un regalo. No creo que sea verdad. Marcos no tiene una mente tan retorcida. El que Marcos me dejara un día antes de mi cumpleaños es simplemente una casualidad.


Mire el reloj, 5:30. ¡Mierda! voy a llegar tarde. Isabel me va a matar. No sabía que ponerme, así que me puse lo primero que se me paso por la cabeza. Un jersey de renos diminutos y un pantalón vaquero muy usado, tanto que incluso me hacía parecer delgada. Me puse mis zapatillas All Star blancas  y salí corriendo de casa. 

Al llegar divise a Isabel sentada en una esquina de la cafetería. Isabel era mi amiga desde los 13 años. Estrechamos lazos en solitarias paradas de bus, en los recreos comiendo sandwiches de jamón y queso. Isabel me vio entrar, agitó la mano. Le devolví el saludo mientras corría a sentarme a su lado. 

-¡Tia!  40 minutos tarde-parecía dolida.  
-Lo sé. Lo siento no volverá a pasar-prometí cruzando los dedos detrás de la espalda. Llegar tarde era algo propio de mi naturaleza. Isabel debería entenderlo. El camarero se acercó con dos tazas humeantes de cafe con leche y una cesta de bollos.  
-¿Y bien? ¿cómo te sientes?-me preguntó.
-¿Cómo me voy a sentir? Me siento horrible. Fatal. Pésimamente. -dije intentando disimular el temblor de mi voz. 

Isabel me miró a los ojos y yo aparte la mirada. La tenía tanta envidia. Isabel llevaba con su novio dos años, tres meses y dos días. ¿Y yo? apenas he durado seis meses con Marcos.

4/11/14

Pesadillas a las doce de la noche.


Se levantó de la cama y con manos trémulas encendió la luz. Su corazón suspiró aliviado, solo era una pesadilla. 
A veces en la noche le asaltaban los miedos, y los crímenes, y la sangre, y el dolor, y la angustia. Se despertaba gritando  con las mejillas llenas de lágrimas. Sus ojos se cerraron de nuevo, y a pesar de tener la luz encendida, volvió a dormirse. 

-¡Tú mataste a mi hijo!- y un grito desgarrador, salió de su garganta. 
-¡Asesino!- gritaba la multitud enfurecida. Aquel hombre, vestido con andrajos caminaba silencioso por la calle. A lo lejos se veía el patíbulo. La horca le sonreía malévolamente, mientras le esperaba con las manos sedientas de muerte. 
-¡Soy inocente!-aulló de repente con los ojos desorbitados- Escuchadme, ¡soy inocente! yo no maté a ese niño. Yo no lo hice ¡Soy inocente! ¿Por qué no me creéis?   No soy un asesino. Soy un hombre honrado, padre de tres niños. Mi mujer me está esperando en casa. Ella no sabe nada de esto. ¿Quién va cuidar de mis hijos y de mi mujer si yo no estoy? ¡Me necesitan!...Por favor ¡soltadme! ¡Soy inocente! ¡Me han tendido una trampa!  -gritaba enloquecido. Intentó zafarse de sus captores, pero estos le apretaron más fuerte las cuerdas hasta inmovilizarle completamente. Empezó a llorar, consciente de que la vida se le estaba escapando de las manos. 
-Dios mío, voy a morir-dijo el hombre con el corazón desencajado. 

Sonia despertó tan agitada que muy a duras penas pudo respirar. 

9/10/14

Cuando Adriana es lo que te está pasando.

Adriana no se sentía guapa, tenía la cara llena de granos rojos y llenos de pus. Los ojos los tenía demasiado separados y los labios muy finos. Sin embargo, Marcos no la veía igual. Esos granos que tanto odiaba Adriana, a Marcos le parecían un suave acné adolescente. Y esos ojos separados para Marcos eran pequeños trozos de mar, que cuando se enfadaban refulgían como tempestades. A Marcos le gustaba su cabello largo y rubio, lleno de puntas abiertas y sus labios, esos labios capaces de llevarle a la luna y sumergirle en un eterno infinito. Le apasionaba la manera en que Adriana miraba el mundo, siempre de frente, sin mirar nunca atrás. Era ese brillo en sus ojos de mar cuando Adriana hablaba de algo que la gustaba. Era esa forma de sonreírle al mundo cuándo tenía ganas de llorar. Era esa risa transparente y soñadora, llena de pompas de jabón. Cuando se sentía nostálgica sus ojos de mar llovían empapados de la poesía de Pablo Neruda. Entonces Marcos preocupado, buceaba en las profundidades de su iris, trayéndola de vuelta a tierra firme, porque la quería, la quería más que nada en el mundo y estaba decidido a no dejarla naufragar. Marcos amaba cada pedazo de su personalidad fragmentada, cada explosión de alegría, cada tarde de pañuelos y lágrimas. 
Adriana era su poesía, y su timón; su alma gemela. La compañera de sus risas  y lágrimas. Ella era el sol de sus veranos y la nieve de sus inviernos. Adriana era el susurro de su corazón enamorado. 

16/9/14

cuando no tiene sentido.

Mateo tenía los pies torcidos. Sus huesos eran pequeños y su piel fina. A veces las venas se transparentaban en su piel dándole un aspecto fantasmagórico. Su cuerpo era frágil y quebradizo y su mirada era cálida y afectuosa.
Sin embargo a pesar de su simpatía y de su gran sonrisa en el colegio los niños no querían ser sus amigos. Le insultaban y se metían con él amenazándole con pegarle a la salida del colegio si se chivaba a sus padres o la profesora Rita. 
Levantarse por las mañanas se convirtió en un sufrimiento. Se asomaba por la puerta de la clase,  y entrecerrando los ojos observaba como los demás niños preparaban el campo de batalla. Y con sus costillas resistiendo las embestidas de su corazón corría antes de que las bolas de papel, las gomas de borrar y los lapiceros le golpearan en la cara y le hicieran llorar. A veces le ponían la zancadilla o enredaban la alfombra para que Mateo se cayera. Todas las semanas le encerraban dos veces en la baño y se burlaban de él al ver sus ojos hinchados por el llanto. 
Mateo no entendía porque sus compañeros de clase eran tan crueles con él, por qué le hacían daño y se rían cuando le hacían llorar.  
Mateo tenía miedo. Tenía miedo al dolor, a sus risas, a su desprecio. 
-Soy distinto. Nadie me quiere-y lloraba acariciándose los pies. 


3/9/14

... porque si algo no funcionaba simplemente lo tirabas a la basura.

A Cristal todas las cosas le salían bien. Conseguía aprobar los exámenes a pesar de no haber estudiado nada, o casi nada, comía todo lo que quería y no se notaba nada en su figura, estaba siempre espléndida, si llegaba tarde a casa sus padres no la regañaban. En el 2005 ganaron la lotería y se fueron a vivir a Madrid. Sus amigos decían que era una chica con suerte. Creció en un mundo dónde todo era fácil y perfecto, porque si algo no funcionaba simplemente lo tirabas a la basura. 
Los padres de Cristal eran el vivo ejemplo de esa regla. Su matrimonio estaba a un paso del divorcio. Lo que antes era amor y alegría, se había transformado en ira y resentimientos. Dejar los calzoncillos sucios en el suelo o la tapa del inodoro abierta, antes podía parecer gracioso, sin embargo ahora eran costumbres despreciables. 
-¿Papá a dónde vas?-preguntó Cristal con los ojos abiertos como platos.
-¡Me voy! No aguanto más a tu madre-dijo mientras metía tres corbatas en la maleta. 
-Papá no puedes irte.  ¿Y yo? ¿Qué pasa conmigo?
José, el padre de Cristal, se sentó encima de la maleta y corrió la cremallera. 
-Papá mírame-suplicó ella cogiéndole de la mano. 
-Lo siento cariño, lo he intentado todo, pero con ella no funciona nada-dijo mirándola a los ojos.- Es terca como una mula. ¡Se queja por cualquier cosa! No puedo convivir con tu madre. 
José abrazó a su hija, la dio unos golpecitos en la espalda y añadió: 
-Todo va a salir bien, ya verás.
-¿Por qué eres tan mentiroso? -preguntó entre sollozos. - ¡Reconócelo! Me estás abandonando.
Cristal no pudo más y se echó a llorar. 
El padre de Cristal se fue dejando a una niña rota en mil pedazos. Su mundo perfecto había sido sacudido hasta los cimientos. Y ahora no tenía más remedio que enfrentar la realidad con otros ojos.

31/7/14

haciendo limpieza.

Empece la mañana del sábado como había planeado la tarde anterior. Salté de la cama haciendo caso omiso a mi estómago que me pedía a gritos que desayunara. Me puse manos a la obra. Hoy tiraría todos los cachivaches y los tratos inútiles que había ido amontonado en los cajones de la cocina como si fuera una ardilla avariciosa. Volver a reencontrarme con mi hermana ha sido una de las mejores decisiones que he tomado hasta ahora. Parece que los años no la han afectado. Sigue igual de joven. Bueno tiene una arruga aquí y allá pero apenas se nota. A mi en cambio me han destrozado. Parezco una pasa arrugada y gorda. 

Abrí los cajones de la cocina y saque todo lo que había dentro. Juguetes de los niños, trapos de cocina, clips, un abrelatas oxidado, tres espátulas que compré hace años y  que luego desaparecieron misteriosamente, un destornillador de Lucas, un pelador de verduras sin afilar. Sin pensármelo dos veces tiré todo el contenido de los cajones a una bolsa negra. Me sentí eufórica. Cuando el cajón estuvo completamente vacío, lo limpie con un detergente tan potente como la lejía. Cuando acabé, me premié con un trozo de tarta de almendras y un café bien cargado. Me puse un CD de música clásica y me senté en el sillón con los píes encima de la mesa. Tengo que lavar las cortinas del salón. Están tan llenas de polvo que ya no recuerdo de que color son si blancas o grises. 

Susurros del tiempo Ester Del Pozo Merino
La madre de Lucas nos había regalado una estatua de cerámica como regalo de bodas. Ni a Lucas ni a mi nos había gustado nunca. Era tan espantosa que la escondimos en lo alto de la estantería para no tener que sacarnos los ojos. La estatua va directa a la basura, los jerseys de una talla más pequeña que me regala cada navidad con la esperanza de que adelgace, los metí doblados en una bolsa que ponía en letras mayúsculas “parroquia” El armario de la entrada está lleno de zapatos que ya no usamos, tanto viejos como nuevos. Los saqué todos e hice una selección. Guardo los que vamos a utilizar y los que no los pongo también en la bolsa de la parroquia. Seguro que hay un montón de familias que lo agradecerán con lágrimas en los ojos.  


Mi suegra siempre me ha tenido una especie de odio camuflado con buenas intenciones. Cuando vamos a comer a su casa, me sirve una porción tan minúscula como a la de mi hijo de siete años. Nadie dice nada. Y yo finjo que no me doy cuenta. En varias ocasiones he intentado hablar con Lucas sobre el tema, pero dice una y otra vez, que son imaginaciones mías y que ella me quiere mucho. Y un cuerno me quiere mucho. 

30/6/14

mi eterno verano.

Susurros del tiempo Ester Del Pozo Merino verano amorAna Paula olía a verano, a chapuzones en la piscina, a narices quemadas por el sol, a helados de vainilla, a paseos por la ladera de la montaña. El color del cabello de Ana Paula era dorado como los rayos del sol, tenía los mofletes llenos de pecas y los labios rosados. Se estiró la falda beige hacía las rodillas y me sonrió con los ojos brillantes. 
-¿Por qué eres tan bonita?-pregunté mientras la cogía por la cintura y la estrechaba contra mi pecho.  

Ana Paula me miró sin saber muy bien que responder. Le quité el sombrero de paja de ala ancha y me lo puse. 
-Te quiero Lucas.
Se deshizo de mi abrazo y empezó a correr por la playa. Solté una carcajada y la seguí. Ana Paula corría riéndose, de vez en cuando se giraba para ver por dónde iba. Pegó un grito cuándo la atrapé entre mis brazos. Nos quedamos unos segundos en silencio escuchando el latir apresurado de nuestros corazones. La di un beso en la punta de la nariz y luego en la frente. 
-Ana Paula, mi eterno verano. -afirmé después de besarla en la boca.

12/5/14

construyendo felicidad

Madrid. Lunes, 24 de mayo, 12:01
Susurros del tiempo. Ester Del Pozo Merino
Llegué tarde a mi cita con el dentista. Tuve que esperar 4 horas para que me atendiera. No había ningún hueco libre más temprano. Sentada en la sala de espera, maté el tiempo leyendo una revista tras otra. Lo más productivo que hice fue aprender a depilarme bien las cejas. Leí un artículo que explicaba al detalle como quitar los pelos internos. Cuando al fin puede entrar tenía los nervios a flor de piel. Me empastó una carie, salí con el moflete demasiado hinchado y con el labio entumecido. Que trato más impersonal, pensé. Llevo años acudiendo a este dentista y todavía me trata como si fuera una adolescente con la cara llena granos. 
Al cabo de unos segundos, recibo una llamada de mi hermana.
-Marta, que han ingresado a Ana en el hospital. Le han diagnosticado cáncer de mama.-
Ana. Ana. Ana. ¿Quién es Ana? Me suena el nombre. Estoy fingiendo. Claro que me acuerdo de Ana. ¡Ana! La amiga de mi hermana. Esa amiga que me dijo a los 16 años que tenía celulitis en la tripa, que hiciera un favor a la humanidad y que en lugar de ponerme bikini me pusiera un bañador para disimular. Nunca más volví a ponerme un bikini. 
-No. No puede ser. Vaya que mala suerte, la pobre con 27 años y con cáncer. Que dura es la vida.-dije pausadamente. Sabía lo unida que estaba mi hermana a su amiga y no quería pasar por insensible. Pero la verdad, es que pensaba que se lo merecía. Siempre fue muy cruel con sus comentarios sobre mi aspecto físico. 
No, Ana no me gustaba nada. Siempre tan arrogante. Su lenguaje corporal me decía que prefería estar vomitando en el baño el desayuno antes que conmigo. 
Todos sabemos que Ana tiene bulimia y anorexia. Marcos, Amanda, Eva, mi hermana Elsa. La hemos intentado ayudar varias veces pero ella no se deja. Es modelo, y justifica sus problemas alimenticios diciendo que ese mundo es muy competitivo y que tiene que ser la mejor. Y ese ser la mejor incluye, ser la más delgada de todas. Nunca entenderé a las modelos, con lo bueno que está un filete con patatas. Ana es tan alta y tan delgada que parece que la han estirado en el potro. Eso sí, es guapísima. Tiene piel de melocotón, ojos verdes y cabello rubio. Tan rubio que parece blanco. 
-¿Puedes ir a verla? dice que quiere hablar contigo- dijo mi hermana. 
-Esto... Vale-dije. Me arrepentí al momento. No sabía si sería capaz de aguantar sus comentarios insidiosos sobre lo horrible que está mi pelo o lo descuidadas que tengo las uñas. 

18:33, en el hospital.


Ana estaba tumbada, se la veía muy blanca. Mañana iban a empezar la quimioterapia y parecía asustada. Toda la  habitación estaba llena de plantas y flores, parecía una floristería. Apenas cabían en la habitación. Tuve que mover tres tiestos enormes para poder llegar a su cama. 

-Marta, ¿qué tal? tenía muchas ganas de verte. Estás mucho mejor que la última vez que te vi. Te encuentro distinta. ¿Has adelgazado?-preguntó Ana.
-Eh, no, pero tú sí. Estás muy, muy delgada-dije horrorizada. 
Ana me ignora, y sigue con su inspección. 
-¡Te has depilado las cejas! Pero que mal te las has depilado. Veo un calvo enorme en la izquierda. Te da un aspecto… bastante callejero. Tienes que ir a un estilista. No sabes hacerlo bien Marta-dijo Ana. Ella, siempre tan oportuna. Tenía la capacidad de bajarme a menos uno mi ya de por sí frágil autoestima. 
-Te he traído un regalo-dije mientras hacía una señal al repartidor. Menos mal que no la compré flores. Suspiré quedamente. 
Era un oso gigante. Había tenido que pagar una generosa propina para que se lo trajeran al hospital.
-¡Oh! Es precioso…¡me encanta! Marta pensé que me odiabas…Lo siento. Sé que soy horrible y que te he hecho mucho daño con mis comentarios. Tu hermana me lo ha contado todo-dijo con lágrimas en los ojos. Abrazó al peluche. 
Ana parecía una niña pequeña, de unos doce años. Se la veía tan vulnerable. Sentí mucha pena por ella.
-No te preocupes. Tú centrate en ponerte bien y salir de esta.- 
Se me escaparon las lágrimas. No pude más y lloré a su lado. Después de unos minutos terriblemente largos, la abrace. 

19:45, camino a casa. 
Agradable sensación. Al fin había conectado con Ana. 

27/4/14

India convierte sus meses en abril.

Susurros del tiempo. Ester Del Pozo Merino
Me llamo Mike y tengo una novia espectacular. No me siento orgulloso por ello, simplemente lo admito. La gente me pregunta cómo he conseguido salir con ella, y la verdad no sé que decirles. Sonrío y les guiño un ojo. Me dan palmadas en la espalda y de vez en cuando sueltan una carcajada. 
Mi novia, es un ángel. Una chica inteligente, con unos ojos azules zafiro preciosos, su cabello es de color castaño claro le llega hasta la cintura y normalmente lo lleva suelto, tiene un cuerpo voluptuoso que me corta la respiración. Le apasiona el patinaje artístico, y las matemáticas. Sueña con ser científica y descubrir la vacuna contra el SIDA. Es divertida, risueña y súper bromista. ¿Y yo? bueno, yo soy normalito, del montón, como dicen algunos. Sin embargo, para ella soy un héroe, un Súper Man y todo porque le ayudé a resolver un problema de matemáticas el año pasado. No era un problema cualquiera. Todo hay que decirlo. 
India y yo vamos juntos al club de matemáticas de la universidad. Competimos con otras universidades. Organizamos concursos y otros eventos. Este año quedamos finalistas. Una pena. Supongo que tanto amor, nos ha desconcertado un poco. Es que desde que salgo con India, soy otro. Me ha subido la autoestima hasta el cielo. 
India llegó nueva el año pasado. Nada más verla, pensé que era guapísima y por tanto  que estaba fuera de mi alcance. Hizo amigos pronto y se apuntó a un montón de cosas, entre ellas al club de matemáticas. Los chicos hacíamos cola para pedirla salir. Nos tenía a todos enmarados. India con su encanto personal, nos había conquistado. Algunas chicas empezaron a tenerla manía, como Virginia Gil. Virginia Gil antes de que llegará India era la diosa de la clase. Ahora es una reina destronada tramando venganza. India la da mil vueltas, no porque siempre vaya con las últimas tendencias, sino porque esta preciosa, se ponga lo que se ponga. Y no lo digo porque sea su novio. 
A veces tengo miedo de perderla, que otro chico la diga cuatro poesías y la aparte de mi lado. Lo pienso y se me encoge el corazón. Hoy se lo he contado, y me plantó un beso en la nariz. Me dijo que nunca me haría eso. Que su corazón es mío, que soy su héroe y que siempre lo seré. 
Soy un hombre enamorado. Cada vez que pienso en ella, sonrío como un tonto.  Me siento tan afortunado, y a India se lo digo todos los días, ella me mira y me sonríe con timidez. Creo que la abrumo un poco con tanta expresividad. Pero es que tengo el corazón lleno de ella. Necesito amarla. Decirla lo preciosa que es por dentro y por fuera. Que es la reina de mis días, el silencio de mis labios y la sonrisa de mis ojos. India es mi primavera, ella convierte todos mis meses en abril. 

6/4/14

La niña del bar de la calle 13

Susurros del tiempoAlma siempre tuvo la sensación de haber crecido demasiado rápido. Su primer contacto con el mundo exterior fue en el bar de su padre. Todas las mañanas se sentaba en una esquina, cerca de la ventana con un libro encima de la mesa. A las 10 de la mañana acudían los parroquianos a cuentagotas, uno detrás de otro. Se sentaban en la barra, encendían un cigarro y pedían “lo de siempre”. Con el tiempo dejó de sorprenderla los borrachos, las prostitutas o las mujeres que parecían hombres.  
Su padre era un hombre rudo y autoritario, se ganaba la vida en el bar de la calle 13. Como tenía miedo de dejar a sus hijos solos, los mandaba al bar y les decía que se quedarán cerca, dónde el pudiera verles, así sabría siempre lo que estaban haciendo.  
Sin embargo Alma se dio cuenta de que era distinta a los demás, cuando llegó a la universidad, y encontró a sus amigos excitadísimos con las mujeres, el alcohol y las cartas. Alma ya sabía todo lo necesitaba saber sobre el tema. Empezó a frecuentar lugares más bohemios, como cafeterías o parques solitarios. Se sentaba en el césped, cerraba los ojos y empezaba a soñar. Las personas que la conocían decían que era especial. 
-Es una chica extravagante que nunca deja de leer. Cuando se obsesiona con un libro puede estar siete horas sin parar, incluso es capaz de olvidarse de comer.-
Es que Alma aprendió a leer muy pronto. Su libro favorito era “Las Aventuras de Tom Sawyer” El corazón de Alma desaparecía entre las páginas de los libros ávido de aventuras y de romance.  A los siete años Alma se enamoró de Tom Sawyer. Le encontraba atrevido e inteligente, sin embargo lo que más le gustaba de él era que la hacía reír. Durante esos años de su vida, desarrolló un amor fuerte por los libros. Ella siempre decía que los libros la ayudaron a vivir y a encontrarse a sí misma. 

31/3/14

Recta del tradicional Libro cubierto de Caramelo, esta vez elaborado con risas esparcidas en el viento.


Ingredientes
500 gramos de besitos de purpurina
6 poesías de Gustavo Adolfo Bécquer
300 ml de atardeceres en la playa
200 ml de imaginación
1/2 página en blanco
Abrazos de lluvia
Para el caramelo
3 cucharaditas de risas esparcidas en el viento
150 gramos de música clásica
Néctar de luna llena

Elaboración de la receta
Pon los 150 gramos de música clásica en una sartén, agrega unas gotas de néctar de luna llena y tres cucharaditas de risas esparcidas en el viento y ponlo a calentar hasta conseguir un caramelo. El caramelo debe tener un aroma floral. Cuando empiece a tostarse, remuévelo con una cuchara. Viértelo sobre los moldes y espárcelo bien. 
Casca las poesías de Gustavo Adolofo Bécquer, y añada los 500 gramos de besitos de purpurina en un bol grande y bátelo con la batidora eléctrica de varillas. Agrega los atardeceres en la playa y los 200 ml de imaginación. Sigue batiendo hasta conseguir una textura fresca y homogénea. 
Reparte la mezcla en los moldes. Pon un poco de abrazos de lluvia en un recipiente apto para el horno coloca dentro los moldes y hornéalos al baño Creativo a 180ºC durante 20-25 minutos.
Saca los libros del horno, deja que se templen, y desmóldalos. Sirve y adórnalos con tu firma y sello en una página en blanco o con una dedicatoria al gusto. 
Consejo*: Para endulzar el entramado de la novela, deje reposar la crema durante 15 minutos una vez mezclada con los atardeceres en la playa y los 200 ml de imaginación.  

Información nutricional de la Receta.
                                                                                                                             
Es un recta sana y muy nutritiva recomendada para todos aquellos que sean adictos a la palabra escrita. 
Tiene el encanto de la magia creativa. Juega con tu personalidad y con tu estilo. Es una receta de fácil asimilación, por lo que es interesante para los escritores principiantes y jóvenes poetas. 
Se trata de una receta al que no añadimos nada artificioso de manera que no cambia el estilo propio del escritor o del poeta, sino que lo refuerza. Por medio de esta receta los libros creados se impregnan de imaginación en las estepas áridas de la mente humana, buscando que el joven escritor desarrolle su talento, y lo potencie de manera brillante, que exprima originalidad e individualismo. 

17/3/14

qué me queda...

Hace años que oigo voces. Están dentro de mi, en mi cabeza, no callan, no descansan. Me comen por dentro, me torturan y a veces me asfixian. He aprendido a convivir con ellas, las escucho y las ruego que por favor dejen de hablar. Anhelo el silencio más que nada en este mundo. Quiero sacarlas de mi cabeza. Arrancarlas de mi mente. Callarlas. 
Por las noches no duermen. Para ellas no existe el tiempo, ni el espacio, la noche ni el día. Están vivas, se alimentan de mi alma consumiendo mi espíritu. Son dueñas de mis silencios y amantes de mis horas. Se han apropiado de mis sueños. Han corrompido mi descanso. Han roto mi silencio. 
Son ellas y no yo, las que controlan mis recuerdos. Juegan con mis memorias, como si fueran piezas de un puzzle. Recomponen mi pasado, eliminan detalles y me impiden ser. A veces me hacen llorar, cuando me obligan a recordar el día que perdí a mi familia en un accidente de tren. Todos murieron, y yo sobreviví. Cuando me dijeron que era la única superviviente desee morir. ¿Para qué vivir? Entonces ellas vinieron. Las voces. 

Con los meses, descubrí que si escucho música ellas hablan más bajo. La música las calma, quizás las relaja o las ayuda a soñar. Un día se irán, cuando se cansen de mí, cuando hayan descompuesto mi vida en un montón de pedazos. 

8/3/14

pasar el resto de la vida a tu lado

Susurros del tiempo

Desperté sin aire. Dude varías veces pero al final te llamé para asegurarme de que estabas bien, porque soñé que morías. Eran las tres y media de la mañana. El teléfono comunicaba. Me dolía el corazón. Sentía tanta angustia que apenas podía respirar. Me faltaba el oxígeno y estaba temblando. Tenía miedo. Me repetí cuatrocientas veces que estabas bien, que sólo había sido una pesadilla. Te volví a llamar y finalmente oí tu voz ronca y somnolienta al otro lado del teléfono.   
-¿Alba? -preguntaste.
-¡Oh Dios! estás… vivo…-logré tartamudear-Era tan real, tan real-

Al fin pude respirar. No te enfadaste conmigo por despertarte. Me dijiste que leía demasiados libros y yo sonreí entre lágrimas. Te sentí cálido y cercano. Me tranquilizaste y me prometiste que nunca te irías, que siempre estarías a mi lado, pasase lo que pasase. Me estrechaste entre tus palabras, y yo te amé más que nunca. Sentía tu corazón latiendo junto al mío, en sintonía. No volvimos a dormir. Hablamos durante horas, sabiendo los dos que mis miedos no volverían a despertarme nunca más. Esa noche supe que me amabas tanto como yo te amaba a ti. 


(Besos de un naufragio)

21/2/14

Olor a limón

Lista de cosas que no le gustan a Lidia.
Las goteras.
La vida familiar. 
Los médicos. 
Las paranoias de su hermano. 
Que la dejen hablando sola. 
La radio. 
*Nota mental: No es una lista completa. 


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-¡A mamá no la pasa nada!-exclamó Miguel mientras se dirigía a la cocina.
La radio sonaba a todo volumen. “La Fiscalía de Estados Unidos pedirá la pena de muerte para Dhojar Tsarnaev por haber matado a tres personas y herido a más de 260 en el maratón de Boston
Lidia le siguió. Se acerco a la encimara y desconectó la radio. Estaba disgustada. 
-Miguel, la encontró la policía andando descalza por la carretera a las dos de la mañana. Tenía los ojos abiertos. La escucharon decir que iba a la panadería, que la dejaran tranquila. A mamá no le funciona bien la cabeza.-
-Pero que dices. El verano pasado me confundí de puerta pensando que iba al baño y acabe fuera de la habitación del hotel con la pilila al aire, lo peor de todo es que me vio una pareja de recién casados y la mujer que estaba buenísima va y me dice....-
-Calla, por lo que más quieras.- replicó ella.
Miguel hizo una mueca a su hermana y se fue de la cocina dejándola sola. Lidia siempre lo sabía todo. 
-¡Voy a llevarla al médico! ¿Me oyes Miguel? Así me quedo más tranquila.-
-¡Haz lo que te salga de las narices!-
-¿Pero cómo puedes decir eso?-parecía dolida- ¿A caso has olvidado que es tu madre?-
-¡Mamá está perfectamente! Tiene 54 años por el amor de Dios Lidia, solo porque haya salido a tomar el aire una noche, no significa que este mal de la cabeza. Eso le pasa a cualquiera.-
-Pero a las dos de la mañana una no sale a tomar el aire.-


Su madre les estaba escuchando discutir en la habitación contigua. Entonces es cierto lo que dicen los vecinos, me estoy volviendo loca.


Susurros del tiempo Ester Del Pozo Merino


13/2/14

amor caduco.

-Te amo Ana. Nunca he sentido esto por nadie. Eres la persona con la que quiero pasar el resto de mis días. No me imagino la vida sin ti. Eres el amor de mi vida- dijo con una sonrisa cautivadora. 

Ana dio un pequeño grito y se tapo la boca con la mano. No se lo esperaba. Ángel había ensayado esa frase durante 20 minutos. Tenía que hacerlo perfecto con la entonación y el sentimiento adecuado. Tenía que enamorarla. Ese era su objetivo. La necesitaba. Andaba falto de cariño. Había roto con su novia el miércoles pasado. Y Ángel no podía estar más de dos semanas solo. Le gustaba sentirse adorado. El cuidado y la atención que le daban las mujeres, era su droga. Le complacía ver como se ilusionaban cuando el decía que las amaba, o como se ponían nerviosas cuando él las acariciaba la cara y besaba su cuello. 

Ángel la tenía en el bote. Sabía hablar con las mujeres, tratarlas y conquistarlas. Todas las mañanas se repetía delante del espejo, lo guapo y atractivo que era. Soñaba con ser actor de cine y modelo de ropa interior. Su piel y su cabello era lo que más le gustaba de sí mismo y por tanto lo que más mimaba. Iba al gimnasio todos los días, cuidaba su alimentación y su vestimenta. Perfección era su palabra favorita. 

-Mira tío, a las mujeres se las dice que son guapas aunque sean feas, y delgadas aunque estén como una vaca. Y si es muy, muy fea, dila que tiene un gran corazón. Todas las mujeres tienen algo que destaca, sus ojos, su boca, su sonrisa. Solo tienes que fijarte con atención y decírselo. ¡Triunfarás!- aseguró Ángel.



Susurros del tiempo Ester Del Pozo Merino
Ana le miro a los labios, quería besarle. Que guapo es. 

-Yo también te amo Ángel-dijo ella dulcemente. Y Ángel la creyó. Los sentimientos de Ana eran tan visibles y palpables que amenazaban con desbordase en un mar de aguas infinitas. Ángel la cogió la cara y la besó con profundidad. 


Ángel era el primer novio de Ana. Nunca se había besado con nadie antes. Ángel era el primero que había probado el sabor de su boca y acariciado la suavidad de sus labios. Ana creía en el amor verdadero y para toda la vida. Había visto en Ángel su príncipe azul, estaba enamorada. Totalmente enamorada. Sin embargo no sabía que para Ángel, ella solo era una chica más en su numerosa lista.

28/1/14

La desdicha de Mirror



Susurros del tiempo Ester Del Pozo Merino tristeza



Mirror, se ha puesto la camisa al revés. Tiene los ojos llenos de legañas y en la comisura de los labios manchas de leche seca. Sin embargo, se siente guapo. Con paso decidido baja las escaleras de su apartamento.
-Buenos días señorita-saluda coqueto a la vecina del primero. Mirror sorprendido, la ve alejarse sin saber muy bien porque ella le ha negado el saludo. 
Al salir a la calle, el viento gélido le corta la respiración. Se ajusta la bufanda y entrecierra los ojos. Mirror se plantea regresar a su cálido piso y desecha al instante la ida. No tiene que faltar a la entrevista, necesita el trabajo. Sabe que apenas puede pagar las facturas.  
En el metro se sienta en una esquina del vagón. Al acabo de unos instantes, entra un mendigo con una cuadro de la Virgen María atado a su cuello. En la mano derecha tiene una lata que hace sonar con unas monedas. Y en la izquierda un rosario rosa. Mirror apenas se conmueve. 
-No tengo dinero, lo siento-murmura mirándole a los ojos. El mendigo acerca su cara sucia a la suya.
-Tiene legañas en los ojos, ¿lo sabe?-escupe airado el mendigo.
-Oh, gracias…-dice Mirror limpiándose la saliva de su cara. Mientras el mendigo se aleja renqueando por el vagón, Mirror se quita las legañas disimuladamente. Que mendigo más repugnante, piensa Mirror. Me ha escupido en los ojos. 
Ahoga un suspiro e intenta olvidar el incidente. El ánimo de Mirror decae silenciosamente. Hace unas horas se sentía el amo del universo y ahora un don nadie. Al llegar a la oficina la secretaría le comunica que le han dado el trabajo a Victor Hector Alcalde. Al parecer dejó deslumbrado al entrevistador y no quiso ver a nadie más. 
Le escocían los ojos, Mirror quería llorar pero no lo iba a hacer delante de la secretaría de labios rojos. Recogió su dignidad con las manos y se alejó disimulando el temblor de sus piernas. Al salir por la puerta, empezó a llorar con desesperación. ¿Y ahora cómo iba a pagar el alquiler del piso? ¿Y las facturas? Las lágrimas caían mudas por sus mejillas. Empezó a imaginarse formas posibles para acabar con su sufrimiento. Mirror se sentía tan desgraciado que apenas tenía fuerzas para levantarse e irse a casa. Le iban a desahuciar y la vecina del primero se burlaría de él. Sería el hazmerreír de todo el barrio. 

A lo lejos una anciana daba de comer migas de pan a las palomas. 

7/1/14

Empujando todo hacia arriba

"Un sueño te dará una razón para avanzar, un camino a seguir, y un blanco que alcanzar"
Susurros del tiempo Ester Del Pozo Merino sueños
Lisa acarició con la yema de los dedos las puntas abiertas de su cabello. Y sin darse cuenta empezó a mordisquear un mechón. A su lado tenía un cuaderno de cálculo “Rubio” y un lápiz de un tamaño minúsculo.

Se sentía perezosa, el calor era bochornoso y el aire acondicionado no funcionaba. Hoy las matemáticas no la motivaban, eran un desafío demasiado grande para una mañana de verano. Se levantó de la silla y se dirigió al baño. Abrió el grifo y dejo caer el agua fría por unos segundos. Se quito rápida la ropa y se metió bajo el chorro helado de agua. Al salir se sintió relajada. Sus pies descalzos dejaron un rastro húmedo en el suelo, como si fueran las huellas irregulares de un fauno.

Lisa era una chica de una inteligencia prodigiosa, tenía una mente despierta y audaz. La encantaba aprender, tenía una sed de conocimiento fuera de lo normal. Destacaba en todas las materias. Era una chica sobresaliente. Ella iba al colegio porque la gustaba aprender y sus amigos desgraciadamente porque sus papás les obligaban. Lisa intentaba motivarles pero ellos no se dejaban. Su mejor amiga Anabel, era tan especial como ella. Ambas se sentían las heroínas del conocimiento y las defensoras de los libros. Sin embargo a veces Lisa se distraía, ella decía que era porque tenía demasiados sueños y no sabía qué hacer con ellos. Oprimían de tal forma su mente y corazón que la impedían concentrarse. Su mamá la decía que se enfocara en el sueño que más le gustara,  y que nunca dejara de desarrollar sus talentos y habilidades. Lisa la escuchaba y se quedaba pensativa. A sus once años el mundo se le antojaba demasiado grande y vertiginoso.