28/1/14

La desdicha de Mirror



Susurros del tiempo Ester Del Pozo Merino tristeza



Mirror, se ha puesto la camisa al revés. Tiene los ojos llenos de legañas y en la comisura de los labios manchas de leche seca. Sin embargo, se siente guapo. Con paso decidido baja las escaleras de su apartamento.
-Buenos días señorita-saluda coqueto a la vecina del primero. Mirror sorprendido, la ve alejarse sin saber muy bien porque ella le ha negado el saludo. 
Al salir a la calle, el viento gélido le corta la respiración. Se ajusta la bufanda y entrecierra los ojos. Mirror se plantea regresar a su cálido piso y desecha al instante la ida. No tiene que faltar a la entrevista, necesita el trabajo. Sabe que apenas puede pagar las facturas.  
En el metro se sienta en una esquina del vagón. Al acabo de unos instantes, entra un mendigo con una cuadro de la Virgen María atado a su cuello. En la mano derecha tiene una lata que hace sonar con unas monedas. Y en la izquierda un rosario rosa. Mirror apenas se conmueve. 
-No tengo dinero, lo siento-murmura mirándole a los ojos. El mendigo acerca su cara sucia a la suya.
-Tiene legañas en los ojos, ¿lo sabe?-escupe airado el mendigo.
-Oh, gracias…-dice Mirror limpiándose la saliva de su cara. Mientras el mendigo se aleja renqueando por el vagón, Mirror se quita las legañas disimuladamente. Que mendigo más repugnante, piensa Mirror. Me ha escupido en los ojos. 
Ahoga un suspiro e intenta olvidar el incidente. El ánimo de Mirror decae silenciosamente. Hace unas horas se sentía el amo del universo y ahora un don nadie. Al llegar a la oficina la secretaría le comunica que le han dado el trabajo a Victor Hector Alcalde. Al parecer dejó deslumbrado al entrevistador y no quiso ver a nadie más. 
Le escocían los ojos, Mirror quería llorar pero no lo iba a hacer delante de la secretaría de labios rojos. Recogió su dignidad con las manos y se alejó disimulando el temblor de sus piernas. Al salir por la puerta, empezó a llorar con desesperación. ¿Y ahora cómo iba a pagar el alquiler del piso? ¿Y las facturas? Las lágrimas caían mudas por sus mejillas. Empezó a imaginarse formas posibles para acabar con su sufrimiento. Mirror se sentía tan desgraciado que apenas tenía fuerzas para levantarse e irse a casa. Le iban a desahuciar y la vecina del primero se burlaría de él. Sería el hazmerreír de todo el barrio. 

A lo lejos una anciana daba de comer migas de pan a las palomas. 

7/1/14

Empujando todo hacia arriba

"Un sueño te dará una razón para avanzar, un camino a seguir, y un blanco que alcanzar"
Susurros del tiempo Ester Del Pozo Merino sueños
Lisa acarició con la yema de los dedos las puntas abiertas de su cabello. Y sin darse cuenta empezó a mordisquear un mechón. A su lado tenía un cuaderno de cálculo “Rubio” y un lápiz de un tamaño minúsculo.

Se sentía perezosa, el calor era bochornoso y el aire acondicionado no funcionaba. Hoy las matemáticas no la motivaban, eran un desafío demasiado grande para una mañana de verano. Se levantó de la silla y se dirigió al baño. Abrió el grifo y dejo caer el agua fría por unos segundos. Se quito rápida la ropa y se metió bajo el chorro helado de agua. Al salir se sintió relajada. Sus pies descalzos dejaron un rastro húmedo en el suelo, como si fueran las huellas irregulares de un fauno.

Lisa era una chica de una inteligencia prodigiosa, tenía una mente despierta y audaz. La encantaba aprender, tenía una sed de conocimiento fuera de lo normal. Destacaba en todas las materias. Era una chica sobresaliente. Ella iba al colegio porque la gustaba aprender y sus amigos desgraciadamente porque sus papás les obligaban. Lisa intentaba motivarles pero ellos no se dejaban. Su mejor amiga Anabel, era tan especial como ella. Ambas se sentían las heroínas del conocimiento y las defensoras de los libros. Sin embargo a veces Lisa se distraía, ella decía que era porque tenía demasiados sueños y no sabía qué hacer con ellos. Oprimían de tal forma su mente y corazón que la impedían concentrarse. Su mamá la decía que se enfocara en el sueño que más le gustara,  y que nunca dejara de desarrollar sus talentos y habilidades. Lisa la escuchaba y se quedaba pensativa. A sus once años el mundo se le antojaba demasiado grande y vertiginoso.