25/11/14

Bajo la piel.

Marcos todavía me quiere. Lo sé. Sin embargo hace 3 semanas me dejó por otra. Una tal Amanda. Tiene los ojos azules y el pelo rubio platino. Sospecho que lo tiene teñido. Es un color demasiado artificial.  Es delgada. Mas delgada que yo. Hace 3 semanas todo era perfecto. El lunes me invitó al cine y comimos palomitas de maíz. Me dijo que estaba preciosa y que le encantaba mi nuevo color de pelo. Por curiosidad me lo he teñido de color castaño claro con reflejos dorados. Y me besó. El contacto con sus labios era como una descarga de adrenalina. 

Lo peor de todo es que rompió conmigo un día antes de mi cumpleaños. Isabel, mi mejor amiga, cree que lo ha hecho para no tener que comprarme un regalo. No creo que sea verdad. Marcos no tiene una mente tan retorcida. El que Marcos me dejara un día antes de mi cumpleaños es simplemente una casualidad.


Mire el reloj, 5:30. ¡Mierda! voy a llegar tarde. Isabel me va a matar. No sabía que ponerme, así que me puse lo primero que se me paso por la cabeza. Un jersey de renos diminutos y un pantalón vaquero muy usado, tanto que incluso me hacía parecer delgada. Me puse mis zapatillas All Star blancas  y salí corriendo de casa. 

Al llegar divise a Isabel sentada en una esquina de la cafetería. Isabel era mi amiga desde los 13 años. Estrechamos lazos en solitarias paradas de bus, en los recreos comiendo sandwiches de jamón y queso. Isabel me vio entrar, agitó la mano. Le devolví el saludo mientras corría a sentarme a su lado. 

-¡Tia!  40 minutos tarde-parecía dolida.  
-Lo sé. Lo siento no volverá a pasar-prometí cruzando los dedos detrás de la espalda. Llegar tarde era algo propio de mi naturaleza. Isabel debería entenderlo. El camarero se acercó con dos tazas humeantes de cafe con leche y una cesta de bollos.  
-¿Y bien? ¿cómo te sientes?-me preguntó.
-¿Cómo me voy a sentir? Me siento horrible. Fatal. Pésimamente. -dije intentando disimular el temblor de mi voz. 

Isabel me miró a los ojos y yo aparte la mirada. La tenía tanta envidia. Isabel llevaba con su novio dos años, tres meses y dos días. ¿Y yo? apenas he durado seis meses con Marcos.

4/11/14

Pesadillas a las doce de la noche.


Se levantó de la cama y con manos trémulas encendió la luz. Su corazón suspiró aliviado, solo era una pesadilla. 
A veces en la noche le asaltaban los miedos, y los crímenes, y la sangre, y el dolor, y la angustia. Se despertaba gritando  con las mejillas llenas de lágrimas. Sus ojos se cerraron de nuevo, y a pesar de tener la luz encendida, volvió a dormirse. 

-¡Tú mataste a mi hijo!- y un grito desgarrador, salió de su garganta. 
-¡Asesino!- gritaba la multitud enfurecida. Aquel hombre, vestido con andrajos caminaba silencioso por la calle. A lo lejos se veía el patíbulo. La horca le sonreía malévolamente, mientras le esperaba con las manos sedientas de muerte. 
-¡Soy inocente!-aulló de repente con los ojos desorbitados- Escuchadme, ¡soy inocente! yo no maté a ese niño. Yo no lo hice ¡Soy inocente! ¿Por qué no me creéis?   No soy un asesino. Soy un hombre honrado, padre de tres niños. Mi mujer me está esperando en casa. Ella no sabe nada de esto. ¿Quién va cuidar de mis hijos y de mi mujer si yo no estoy? ¡Me necesitan!...Por favor ¡soltadme! ¡Soy inocente! ¡Me han tendido una trampa!  -gritaba enloquecido. Intentó zafarse de sus captores, pero estos le apretaron más fuerte las cuerdas hasta inmovilizarle completamente. Empezó a llorar, consciente de que la vida se le estaba escapando de las manos. 
-Dios mío, voy a morir-dijo el hombre con el corazón desencajado. 

Sonia despertó tan agitada que muy a duras penas pudo respirar.