9/1/15

Hasta el más mínimo detalle.

Ester Del Pozo Merino

Artur Martí, Miguel Sanz y yo llevábamos varias horas tirados en el suelo. Las ventanas del salón estaban abiertas de par en par. Hacía tanto calor que apenas podíamos movernos. Miguel Sanz tenía puesto el bañador y de vez en cuando se rociaba con un spray lleno de agua. 
-Está soltera pero no quiere novio-dije por tercera vez. 
-Entonces tienes una oportunidad-dijo Artur Martí mirándome de reojo.
-Tienes que averiguar por qué han roto-comentó Miguel Sanz.-¡Qué calor! ¿Por qué no arreglas de una puta vez el aire acondicionado? 
-¿Por qué yo? Que lo pague Jaime coño, es el que tiene mejores ingresos. 
-No te lo decía a ti, se lo decía a Jaime. 
Artur Martí emite un gruñido de aprobación. 
-No voy a pagar un solo euro por el aire acondicionado. ¿Quién se lo ha cargado? El que haya sido que lo pague. 
-Ha sido Miguel-dijo Artur Martí. Miguel Sanz le da una patada en la pierna. 
-Serás mentiroso.
¡Qué pesados son! 

Tengo que poner las cosas en perspectiva. Ha tenido novio pero a día de hoy está soltera. Debería sentirme bien, pero en lugar de eso me siento enfermo. En todas las relaciones que he tenido he sido yo el conquistado. Estaban locas por mi antes de que empezáramos a salir. En cambio con Elisabeth Garcia es al revés. Soy yo el que está loco por ella. Voy a tener que esforzarme y poner todo mi cerebro en acción para poder conquistarla. Me ha dado una oportunidad, no sé si por pena o porque en realidad le parezco interesante, el caso es que va a salir conmigo así que tengo que hacerlo bien, muy bien. De hecho soy un gran tipo, alto, ojos azules, e inteligente. ¿A quién quiero engañar? Doy pena. Mis músculos están fofos y no tengo conversación. ¿De que voy hablar con ella? Estoy perdido. Muerto. 

-Jaime, Jaime, ¿todo bien?-preguntó Artur Martí mientras se levantaba a duras penas del suelo. -Despacio, muy despacio que si no sudo. 
Miguel Sanz le miraba moverse estupefacto. 
-No, no estoy bien. Voy a fastidiarlo todo. Elisabeth García es una musa etérea, es de otro mundo. Está fuera de mi alcance -dije dando un golpe al suelo con la mano.
-Jaime, tranquilo, tranquilo. 
Paf. Me dio una bofetada en toda la cara. 
-Joder, eso duele. 
Mi mejilla ardía. 
-Lo necesitabas, estás delirando. 
Artur Martí había conseguido ponerse de píe. Nos miró con una expresión de triunfo en la cara. 
-Colega me das infinita pena. Si sigo aquí al final voy acabar llorando. Y no quiero. Soy feliz y voy a ser feliz contigo o sin ti-dijo dramáticamente. 
-Lo flipo con Artur-me comentó Miguel Sanz mientras veía como Artur Martí desaparecía por el pasillo rumbo a su habitación. 
-Parece que vive en una telenovela o algo así. 
-¿Por que lo dices? 
-Por como habla-dije rodando por el suelo como si fuera una croqueta hasta ponerme a su lado. -Estoy fatal, no sé que hacer con Elisabeth. 
-Pensé que ya lo habíamos hablado. -dijo Miguel Sanz con voz cansada-Básicamente tienes que hacer todo lo posible por ser su amigo. Saber cómo es ella, qué piensa, qué sueña, qué la hace reír. Y una vez que tengas todo eso claro, debes pasar a la acción, tantear el terreno poco a poco  y averiguar qué siente por ti. 
-Vale. Lo entiendo. No, no lo entiendo, ¿qué quieres decir con “tener todo eso claro”?
-Pues, a ver, cómo te lo explico. Con “tener todo eso” claro quiero decir, que te hagas una idea bastante acertada de cómo es ella, que sepas definirla con exactitud. 
Asentí. Creo que esta vez sí que lo entendía. 
-Quieres decir que invierta mis energías en conocerla bien. 
-Exacto. Esa es la idea. 
-¿Y cómo hago para conocerla?
Me sentí tonto haciendo esa pregunta. A estas alturas de la vida, y no sé qué tengo que hacer para conocer a una mujer. 
-Piensa que es un hombre. ¿Cómo te acercas a un hombre?
-¿Qué pregunta es esa? Y yo que sé. 
-Piensa un poco. 
-En serio Miguel, te estás pasando. 
-Inténtalo. 
-No puedo responder a esa pregunta. 
-¿Por qué no?
-Porque no sé. 
-¿Qué hiciste para conocerme? 
-Pues hablar contigo y preguntarte cosas.
-Pues así tienes que actuar con ella.
Era un jodido experto. 
-Si sabes tanto sobre las mujeres, ¿por qué estas soltero?
-No ha llegado la adecuada. 
Me hizo reír. Sí, me hizo reír. 
-Sentado todo el día en casa y yendo al gimnasio por las tardes, normal que no llegue la adecuada. Tienes que salir a buscarla. 
-¿Ahora eres tú el que me da consejos?
-No sé solo te doy mi opinión, de colega a colega. De amigo a amigo.
Miguel Sanz se sentó en el suelo. 
-Voy a por un helado. ¿Te apetece uno?-preguntó con los ojos brillantes. 
-Sí. Claro que me apetece uno, de chocolate.

Miguel Sanz se levantó y se fue a la cocina. Le oí abrir el congelador y rebuscar dentro. Apareció minutos después con dos conos de chocolate. Se sentó a mi lado y durante diez minutos nadie dijo nada. Solo se escuchaba el ruido que hacíamos al masticar.

Miguel Sanz tenía razón, conocer a Elisabeth García debía ser mi preocupación principal, mi objetivo. La verdad tenía cierta inquietud por saber cómo era ella, de hecho quería saber todo, hasta el más mínimo detalle. 

10 comentarios:

Natalia H. Fontijn dijo...

Hola Ester del Pozo
Manejas muy bien los dialogos. Te has planteado escribir teatro? Tienes el don (tambien para la prosa claro)
Un abrazote

RECOMENZAR dijo...

me ha gustado tu entrada con diálogos muy interesantes

AtHeNeA dijo...

Quería saberlo todo... Hasta el mínimo detalle... Es la emoción que sostiene a la ilusión por algo en un primer momento ... Siempre rodeado de condicionantes y matices que le van dando forma,. Enhorabuena y gracias! Por compartir y por tu visita. Un saludo

Inma_Luna dijo...

Muy buen escrito amiga, ya quisiera yo aprender a hacer así los diálogos.
Besoss

BEATRIZ dijo...

Hasta el último detalle, das en el clavo con tus acertadas conversaciones.

Un placer.

Fina Tizón dijo...

En un formato de novela uno de los platos fuertes y mas dificiles es conseguir un dialogo que enganche. Con este texto que nos dejaste funcionó. Yo te felicito por ello, Ester.
Feliz semana y un abrazo
Fina

Inma_Luna dijo...

Besitosss vine a dejarte.

Juanjo dijo...

Conocer los mínimos detalles puede ser la diferencia entre acertar o no acertar. Por ejemplo, si eres alguien que escuchas con atención y memorizas bien los diálogos, llegará el día que recuerdes que hace tiempo te dijo que quería ir a Londres y puedas hacerle un regalo partiendo de certeza y con el que vas a acertar seguro.

El texto está muy escrito y te deja con la intriga incluso cuando ha terminado. ¿Será su conducta coherente con sus palabras? ¿Aprenderá algo más en este paso que se dispone a dar? Lo que creo que sí que aprenderá es que cuando nos enamoramos, tendemos a endiosar a esa persona y como volemos demasiado alto, descubrir que es tan humano/a como nosotros, puede llevar a la desilusión. Muchas musas etéreas han mantenido el encanto el tiempo de darle una hoja de papel.

Que tengas un día lleno de cosas bonitas y sueños cumplidos ^_^.

Ángela Rocha Escobar dijo...

Hola, soy nueva en esto, me gusta bastante tu blog, puedes pasarte por el mío y así me das algunos consejillos. Gracias^^ Lo que nadie quiere decir http://nadiequieredecirque.blogspot.com/

Claudia Green dijo...

Me encantan tus diálogos, Esther. Te quedan muy realistas.

¡Un besote!❤