31/12/15

Al final del camino.

Susurros del tiempo Ester Del Pozo MerinoCon la música de ese piano aprendí a andar. Me soltaba de los brazos de mi madre y con pasos cortos me acercaba al lugar de donde provenía esa música capaz de aturdirme los sentidos. Esa música me hechizaba, me atraía como un potente imán. 

Aprendí a escuchar y los oídos se me abrieron como libros y la música se abrió paso estrujando las mariposas que revoloteaban de vez en cuando en mi estómago. Desde que empece a tocar el piano no hubo amor que compitiera con el suyo. 

Con la música de ese piano aprendi a sentir, primero música y después a crear vida a través de esas teclas desgastadas por el uso. Con las partituras de Mozart, Tchaikovsky y Bach viajé a los mundos que visité cuando era pequeña y todavía no sabía andar. A esos mundos que ya conocía, pero a los que me moría de ganas por regresar.

Mi infancia se puede circunscribir en torno mi abuela y a su piano. La recuerdo siempre con sus dedos arrugados recorriendo sus teclas. Sus dedos se movían como si volaran. Parecían tener vida propia. Cuando mi abuela tocaba el piano siempre cerraba los ojos, el pelo se lo recogía en dos trenzas diminutas de raíz. Mi abuela nunca tuvo mucho pelo. Pero el poco pelo que tenía, lo tenía largo y gris. Los mechones siempre se le escapaban de las trenzas, le caían en la cara y ella siempre los apartaba con movimientos bruscos de cabeza.
La abuela me enseñó que ese piano era capaz de apropiarse los sueños de la persona que tocaba, y reír y llorar sus lágrimas, y susurrar sus secretos, por eso siempre tienes que tener el corazón puro y el alma en paz, porque sino jamás podrás crear música. Una música capaz de estremecer el corazón del ser humano.

Después de que la abuela muriera mis padres me regalaron su piano. Ahora que ya no está toco en su nombre, en su recuerdo. Sin embargo, no he vuelto a crear música. Algo murió en mi y en su viejo piano cuando ella falleció. Algunos lo llaman tristeza, yo prefiero llamarlo vacío. Cuando las cosas nos hacen felices pensamos que serán para siempre, y la mayoría de las veces solemos equivocarnos.


14 comentarios:

Rafael dijo...

Nunca dejes que esas teclas enmudezcan y sigue sacándolas, siempre que puedas, toda la esencia que guardan.
Un abrazo.

María Emilia dijo...

Oh linda, cuando personas importantes para nosotros se van nos dejan un vacío gigante, y solo nos queda el recuerdo. Sigue tocando para tu abuela porque sé que ella estaría muy feliz. ¡Un abrazo y feliz año nuevo!
María.

Mari-Pi-R dijo...

El piano te va a llevar siempre junto a tu abuela, que bonito escrito, ya te echaba de menos tus buenos relatos.
Que el nuevo año te llene de buenas melodías y te llene de deseos esperados.
Besos

Sophie dijo...

Muy emotivo, tal vez podrías intentar llenar ese vacío con musica, así al principio parezca que no es posible, el arte siempre encuentra la forma de salir
besos

Pam Sandoval dijo...

que lindo tener a los abuelos de alguna manera siempre.. A través de recetas, música, etc. Una entrada hermosa.

Antonio Batalha dijo...

Estou a tentar visitar todos os amigos da verdade em poesia afim de lhes desejar um 2016 muito feliz cheio de grandes vitórias e muita saúde e Paz.
António.

José A. García dijo...

El dolor no puede evitar que sigamos siendo nosotros mismos, quizá lo haga más lento, pero seguimos ahí, dicen que eso es la vida. Y quizá lo sea.

Suerte

J.

llorenç Gimenez dijo...

Hola Ester.. Siempre los recuerdos estarán presentes en nuestra mente, siempre han marcado nuestra infancia, no olvidemos a esas personas queridas que nos ha dado ese sentir de inmortalidad...
Un abrazo.. Buen año..

Sofía Prior dijo...

¡Hola! Me ha encantado la entrada, soy nueva en blogger, así que me encantaría que te pasases por mi blog literario para ver qué te parece y si te gusta, quédate porfa. http://tintasobrepapelmojado.blogspot.com.es/


Un beso y muchísimas gracias.

Giancarlo dijo...

Auguri per ogni sorriso che ti farà star bene, per ogni sogno che vorrai realizzare, per ogni bacio che ti scalderà il cuore. Buon anno!

Isabella dijo...

Que hermoso que escribis. Amé tu entrada, hermoso tu recuerdo. Te empiezo a seguir.
xoxo

Sandra dijo...

Que bonito. Seguro que tu abuela está orgullosa de ti viendo como tocas su piano desde arriba :)

Un saludo!

Sofía Prior dijo...

¡Hola! Me ha encantado la entrada, soy nueva en blogger, así que me encantaría que te pasases por mi blog literario para ver qué te parece y si te gusta, quédate porfa. http://tintasobrepapelmojado.blogspot.com.es/

Un beso y muchísimas gracias.

Sun dijo...

Bonita y emotiva entrada! :3
Un Abrazo!