12/7/15

no tiene otra cosa más que tinta y papel

Susurros del tiempo Ester Del Pozo Merino
Alicia dice que ella se escribe a sí misma para no olvidar el pasado. Escribir es una forma de retener y de volver a sentir aquello que sucedió. Al escribir detienes emociones que no sabes si existen o no, emociones inestables como la vida o fugaces como los sueños, emociones que son consecuencia del mismo acto de vivir. 

A Alicia le gusta coger sus cuadernos y leer lo que escribió años atrás. Se sienta en el sofá de su casa, con un cuaderno en las manos y el resto apilados en el suelo y empieza a leer página por página su vida y su existir emocional.  

Cuando lo lee recuerda que ella era así, lo que escribía es lo que era. A veces se le escapan las lágrimas o se le escurren sonrisas al pasar las páginas y ver los borrones de tinta o el café que a veces se le derramaba en la páginas. Alicia siempre ha sido muy cafetera, desde los 15 años no ha podido vivir sin café. 

A veces se plantea cómo es que todavía hay personas que no son capaces de detenerse unos momentos al día y coger un cuaderno y ponerse a expresar con tinta o con pintura toda la emoción que late en su interior. La ira cuando sale en forma de verbo es curvilínea y afilada o el amor redondo y abstracto. A veces me encontraba a Alicia llorando rodeada de un montón de pañuelos usados, y sus cuadernos abiertos por el suelo. Me imaginaba que había tenido otro encuentro con su Alicia interior, y que como siempre había vuelto a desangrarse en lágrimas. 

Alicia siempre ha escrito porque le gusta recordarse como emoción y como historia. Se escribe a sí misma para que cuando transcurran los años y vuelva a leer su diario pueda recordar la sensación de la lágrima al borde del ojo, a punto de deslizarse por la mejilla, el amor que sintió o las esperanzas que siempre tuvo. 

Alicia escribe porque no quiere olvidarse. 

5/7/15

Molinos de viento

Hoy me he dado cuenta de que he estado perdiendo el tiempo. No he valorado los pedacitos de felicidad que la vida me ha ido regalando. El sol asomando la nariz cada mañana, los cafés con tostadas, caminar sin prisa por las calles de Madrid, el olor a aventura que desprenden los libros,  juntar letras y crear historias y poemas. Tu amor tan dulce. Tus manos acariciando mis labios para que después tus besos me arranquen miles de sonrisas. 

Si es que no hay felicidad más intensa que la siento a tu lado. Es esa magia que me llena por completo y me hace estremecerme de amor. Tus ojos de mar brillantes titilando como estrellas en la noche. Tus abrazos que me llenan y desgarran mi vacío. Eres tú, todo lo que necesito para vivir, da igual el lugar, da igual el tiempo, mi destino está ligado al tuyo, desde siempre ha sido así. 

¿Qué has visto en mi? Yo que me pierdo en las brumas oscuras de la melancolía, yo que me vuelvo libro y páginas, yo que desaparezco días sin previo aviso, yo que no puedo vivir sin ti. Yo que a veces prefiero la soledad que tu compañía. Yo que te necesito porque sin ti, muero. Eres mi música, mi clave de sol, mi camino. Cuando cierro los ojos, tu sonrisa ilumina mi oscuridad y me abraza asustando a los monstruos que viven debajo de mi cama. 
Lo único que quiero es que 
todo lo que ocurra, 
sea tristeza o alegría, 
sea a tu lado. 

Gracias por cosas como esta.