20/6/16

por eso también bebo

El silencio no me gusta, nunca me ha gustado. Me recuerda que todos vamos a morir algún día y que no importa lo que haga porque cuando menos lo espere voy a estar enterrado en un ataúd bajo un montón de tierra. Los gusanos me comerán los ojos y devorarán mis entrañas.
Susurros del tiempo Ester Del PozoEn los días en los que el silencio es absoluto, voy al bar, bebo y olvido que soy un pobre diablo que emigró de Méjico a los Estados Unidos buscando un final feliz para su historia de amor. Cuando bebo, también el dolor se desvanece y mi esposa e hija se convierten en dos sombras difusas en medio de una neblina gris. Por ellas me deslomo de lunes a domingo fregando los suelos de las familias ricas de San Diego por 7 dólares la hora. 
Hace años que no las veo. Mi esposa me escribe todas las semanas y me envía fotos por el celular. Sancha está enorme. Es una niña trigueña preciosa, de ojos oscuros. Cuando pienso en todo los momentos que me he perdido como padre, me fuerzo a recordar que gracias al dinero que les envío todos los meses mi Sancha va a tener un futuro mejor que el mío. 
Me fui prometiendo que volvería. Ya han pasado más de tres años y todavía sigo aquí, al lado del detergente y la fregona. Mi esposa no tiene prisa por que vuelva, no le importa que mi vida se haya reducido al trabajo, y que no vea a mi hija, solo quiere que le envíe todos los meses dinero, y por eso también bebo. 

4 comentarios:

Rafael dijo...

Relato con un poso de tristeza, aunque real, en su fondo.
Un abrazo.

José A. García dijo...

Bueno, si lo que se quiere es evitar que nos coman los gusanos, siempre queda la cremación...

Ahora, en cuento al relato, muy bueno, eso sí.

Saludos,

J.

Fina Tizón dijo...

Ufffffff. Es muy triste. El personaje que nos muestra tu relato es como si hubiese perdido toda esperanza.

Un abrazo
Fina

Pipi dijo...

Terrible, muy duro. Muchas realidades a las que abrir los ojos.