4/2/16

Los monstruos no pueden contra Papá

Emma escucha un crujido y después el ruido de unos pies descalzos corriendo por la habitación de al lado. Emma piensa que puede ser su hermano pequeño que se ha despertado con unas ganas urgentes de ir al baño. Se queda silenciosa, esperando a que vuelva a su habitación. Espera escuchar el ruido de los muelles de su cama y alguna que otra carcajada. Pero en su lugar oye el tic-tac de un reloj y un  golpe seco en la ventana. Emma se asusta, se coloca las sábanas a la altura de los ojos y contiene la respiración. 

Escucha otro ruido, esta vez dentro de casa. Emma se acurruca dentro de la cama. El miedo le araña la garganta, teme que venga el monstruo devora niños y se la coma de un bocado. Emma no sabe si cerrar los ojos o dejarlos abiertos. Al final se decide y cierra los ojos, porque si los dejara abiertos el corazón le bombearía igual de rápido. Emma no aguanta más y exclama:

-¡Papá! ¡Papá!

Segundos después se oyen unos pasos apresurados por el pasillo. Y entra la Silueta sigilosa en la habitación. Emma abre un ojo y respira aliviada. Ya no tiene miedo, porque la Silueta es muy grande, fuerte y puede con todos los monstruos del mundo mundial. 

La Silueta se acuesta al lado de Emma, y ambos se quedan dormidos minutos más tarde con una sonrisa en la boca. El monstruo se aleja furioso de la ventana. Contra papá no puede hacer nada. Y Emma lo sabe.