4/8/16

felicidad

Una mañana Martina se levantó de la cama y creyó que por fin había descubierto lo que era la felicidad. 
Corrió al baño ducharse, y diez minutos después salía por la puerta de su casa en dirección al colegio. Por el camino se encontró con Amelia, la hija del carnicero. Llevaba puesto un vestido de color rosa con una blusa blanca a juego y una mochila de Barbie en la espalda. Comía un croissant de chocolate. Martina no aguanto más y le confesó que ya lo sabía. Se lo iba a contar a la profesora nada más llegar. Ya podía hacer la redacción que mandó como deberes la semana pasada. 
susurros del tiempo éster del pozo
-¡Soy tu mejor amiga! Antes de decírselo a la profesora me lo tienes que contar a mi-dijo con la boca llena de chocolate. 

La niña miró a Amelia entusiasmada, tenía las mejillas arreboladas y un suave brillo iluminaba el color de sus ojos almendrados. Se acercó a su oreja y le susurró:
-La felicidad es levantarse por las mañanas y ver a papá dormido abrazando a mamá.